Por: Columna del lector

Economía circadiana, Colombia 2018

 Por Germán Eduardo Vargas *

En el ocaso del Gobierno Santos, ¿la víspera de cambio mejorará el clima de negocios?

Nuestros indicadores de competitividad están adormecidos (WEF, 2017-2018) y los estados de ánimo (Pulso País, 2017) al rojo vivo, aunque nos recetan los doctores en economía del FMI/OECD. Es momento de pensar fuera de esa caja y considerar las recomendaciones derivadas del nobel de fisiología o medicina 2017, reconociendo el impacto del ciclo circadiano en la productividad y el bienestar, así como las soluciones que ofrece la iluminación led.

Desde esa óptica, sorprende la consistencia con que relacionamos la luz y el color con el comportamiento de los negocios y la economía: las iniciativas fracasan porque pierden foco (y se dispersan); el bestseller de estrategia en Amazon distingue industrias agotadas (rojas) y enérgicas (azules), y Pauli ha influido en el desarrollo sostenible, contrastando la economía roja —que erosionó al planeta— y la azul.

Aplicando los hallazgos laureados al estudio y el trabajo, las jornadas prolongadas —por la contaminación visual de las pantallas electrónicas y nocturnas— y las nocturnas —para atender las antípodas de la globalización— originaron una permanente arritmia entre los periodos de actividad (jet lag) y descanso (insomnio), que descompensa y desgasta la capacidad de las personas.

Estos costosos fenómenos, denominados tecnoestrés y burnout, han sido calificados como pandemias en Corea del Sur y el Imperio del Sol Naciente, donde, tras padecer episodios bélicos, aceleraron su crecimiento económico sacrificando bienestar.

Con antecedentes similares, y resultados más esperanzadores, Alemania afinó con armonía el mejoramiento de su productividad (Labour Productivity and Utilization, OECD-Data, 2016) y el aseguramiento de su sostenibilidad (OECD Better Life Index). Aportando evidencia de esto, su gremio eléctrico (ZVEI), líder mundial en tecnología led, cuantificó los réditos de invertir en iluminación ergonómica (biorhythm-friendly), valorando su impacto en el bienestar y desempeño ocupacional, además de la conocida eficiencia energética (Quantified Benefits of Human Centric Lighting, Lighting Europe & ATKearney, 2015).

Su estrategia ha sido masificar la ingeniería en la iluminación y el diseño inteligente, human centric lighting, que se adapta al entorno y adecúa la luz que requiere cada espacio de trabajo, considerando su propósito y dinámica. Lección aprendida que deben aprovechar la academia, las empresas y el Gobierno para estimular la competitividad del país (Global Energy Architecture Performance Index, WEF, 2017).

Sin embargo, nuestras instituciones han malogrado la promoción de estas tendencias, según publicó Paula Acuña, consultora de Delta Light en Europa y gerente de Fiatlux en Colombia, señalando que los parámetros de la resolución 585 (UPME, 2017) contradicen la eficiencia energética esperada y sabotean los incentivos a la conversión tecnológica.

Es necesario corregir esas sombras regulatorias. Ahora que el posconflicto salió a la luz, el campo y la agroindustria, ejes de desarrollo, también pueden disponer de otra promisoria aplicación de la radiación led que, según la FAO, neutraliza los efectos de las estaciones y el cambio climático, para optimizar de manera sostenible la productividad de los cultivos.

* Catedrático, [email protected]

 

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