Siga en vivo el debate de control político al ministro de Hacienda

hace 3 horas
Por: Ernesto Yamhure

Editorial disfrazado de sentencia

CON ENTEREZA DEMOCRÁTICA, ENmarcada en las convicciones políticas, hay que diferenciar los dos puntos rutilantes de la sentencia de la Sala Penal de la Corte Suprema contra Yidis Medina.

El primero de ellos consiste en la condena de 47 meses y 26 días con detención domiciliaria por cuanto el honorable tribunal tuvo en consideración que la distinguida rea es mujer cabeza de familia.

A pesar de que se ha demostrado hasta la saciedad que Yidis Medina es una mentirosa enfermiza a quien se sindica de los más espantosos delitos como el secuestro, la extorsión y el chantaje, los magistrados, en el embeleco del cohecho, le dieron plena validez a su autoincriminación. El otro punto está relacionado con el verdadero trasfondo de la decisión judicial, contra la que “no procede recurso alguno”.

Espero no terminar preso por lo que voy a decir, pero creo profundamente que esa sentencia, más que jurídica, es política. Sus 17 folios están cargados de valoraciones subjetivas y de señalamientos editorializados como cuando dice que “resulta inaudito que las altas esferas del poder de la época, por algunos de sus miembros, se impulse a la desinstitucionalización (sic) al promover el quebrantamiento de las reglas básicas del modelo de Estado cuando en busca de un beneficio particular se impulsó a toda costa un Acto Legislativo, sin importar que para sacarlo avante se llegare hasta la comisión de conductas punibles como sucede en el sub júdice. Cobra fuerza en este momento la frase de Thomas Jefferson: Los fines políticos no justifican medios inmorales”.

Ya que hemos ingresado en el terreno de las citas, cabe perfectamente recordar a Sócrates cuando dijo que “cuatro características corresponden al juez: oír cortésmente, responder sabiamente, ponderar prudentemente y decidir imparcialmente”.

 Los magistrados de la Sala Penal rompieron en mil pedazos las garantías procesales de los funcionarios y ex funcionarios del Gobierno que están siendo investigados, usurpándole las funciones a su juez natural que es la Fiscalía y, sin dar nombres propios, concluyeron que el voto de Yidis en el Acto Legislativo fue resultado de las “canonjías impúdicas que le ofrecieron y recibió”.

Resulta que para la Corte no hay duda de que a la detenida “le ofrecieron” puestos, cuando hasta ahora el vicefiscal Guillermo Mendoza está comenzando a revisar el expediente. Esas conclusiones apresuradas de la Corte generarán un tremendo choque dentro de la justicia, porque ¿qué pasaría si la Fiscalía en sus investigaciones no encuentra una sola prueba contra los funcionarios y resuelve archivar los procesos?

No olvidemos que estamos frente a un aberrante episodio político en el que unos determinados miembros de la rama jurisdiccional se trazaron el objetivo de ilegitimar el mandato que hace dos años 7,4 millones de colombianos le dieron al Presidente, pretendiendo desvirtuar a punta de sentencias lo que no fueron capaces de ganar en las urnas, cajitas de cartón que les causan pavor porque saben que cada vez que Álvaro Uribe presenta su nombre al escrutinio popular, los números de votos a favor suyo aumentan exponencialmente.

Será el pueblo, que al fin y al cabo es el dueño de esto, el que se encargue de dirimir este litigio, salvo que la Corte vuelva a sorprendernos y en nuevo pronunciamiento diga que todos, absolutamente todos, los electores de Álvaro Uribe recibieron prebendas a cambio de su voto, validando de paso al antipático Echandía cuando dijo que Colombia es un país de cafres.

~~~

Me parece maravilloso que se esté evaluando el nombre de Lariza Pizano como próxima viceministra del Interior. Es una muy buena política y tiene buenos vínculos con diferentes sectores en el Congreso, del que conoce muy bien sus intríngulis.

 [email protected]

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ernesto Yamhure

Destrozando a Uribe

Condiciones inamovibles

Doblar la página

Debate por la vida

Heil Gilma