Ábrete, frontera

Cuántos problemas se hubieran evitado si el gobierno venezolano no hubiera hecho una utilización política de algo que se habría podido resolver de otra manera.

La reapertura de la frontera es una medida necesaria que se aplazó de manera caprichosa. / Foto: Presidencia

Luego de casi un año de su cierre unilateral, tras una arbitraria y absurda decisión del presidente Nicolás Maduro, se reabre hoy la frontera entre Colombia y Venezuela. Ninguna de las supuestas causas alegadas por el gobierno vecino fueron comprobadas en estos 12 meses y, por el contrario, los peores vaticinios se cumplieron. El daño causado a la relación bilateral, así como a la economía de los dos países, es grande. Pero mucho más grave es lo que implicó para los ciudadanos venezolanos que no pudieron paliar la crisis humanitaria que viven.

Tan sólo una reunión del más alto nivel entre los presidentes Santos y Maduro logró que la sensatez primara en las autoridades del país vecino. El detonante para que se aceleraran los diálogos fue el doloroso espectáculo de la avalancha de personas en los pasos fronterizos autorizados por Venezuela durante tres días de julio. La presión social, en especial en Táchira y Apure, era incontenible frente a los graves problemas de desabastecimiento de alimentos y medicinas, elementos esenciales para la supervivencia diaria que antes podían adquirir a uno y otro lado, dependiendo de los vaivenes económicos que se han vivido en ambos países a través de los tiempos. De esta manera, a partir de hoy se habilitan “cinco puntos transitorios para facilitar el paso controlado de ciudadanos en ambos sentidos de la frontera” en Norte de Santander, Arauca, La Guajira y Vichada, de 5:00 a.m. a 8:00 p.m.

Los acuerdos alcanzados incluyen otros aspectos a resaltar. La creación de un documento de “facilitación fronteriza”, que se va a ir implementando por etapas. De esta manera se espera que los cientos de miles de habitantes de ese tercer país, del cual habló el escritor venezolano Arturo Uslar Pietri, puedan reanudar la práctica de viajar dentro de la zona de frontera sin mayores trabas por parte de las autoridades. La historia ha demostrado cómo las familias terminan por convertirse en binacionales y cómo los comerciantes pueden llevar a cabo sus transacciones cotidianas dentro del respeto a las normas establecidas entre los dos gobiernos.

Precisamente para abordar este tema, y dada la complejidad del problema del contrabando con sus muchas variables y mafias involucradas —entre ellas algunas autoridades locales y miembros de la Fuerza Pública—, se tomó una medida que puede tener buenos resultados, dependiendo del real interés que tengan las partes en su pronta estructuración y puesta en práctica. Se trata de la creación de un Centro Binacional para la Lucha contra el Crimen Transnacional y la expedición de un documento “de facilitación fronteriza” para los habitantes de las áreas limítrofes. Integrantes de la vecina Guardia Nacional han sido acusados de participar en el muy lucrativo negocio del contrabando de gasolina y alimentos, así como del narcotráfico.

Por último, el espinoso tema de la gasolina se abordará en una reunión prevista para el 23 de agosto. Según cifras de las autoridades regionales, en Norte de Santander y Arauca se consumen 14 millones de galones de combustible al mes. Dado que en Venezuela se vende la gasolina más barata del mundo, debido a los subsidios del Gobierno, se entiende cómo las mafias binacionales operan en la zona desde mucho tiempo atrás. De hecho, se mencionó la posibilidad de abrir estaciones que serían surtidas por Petróleos de Venezuela (PDVSA) con un precio razonable por determinar. De ser así, el país se ahorraría unos $42.000 millones —cifra que se pierde de este lado de la frontera por los subsidios que da el gobierno colombiano— y se evitaría el contrabando. Por último, se autorizará a las familias a ambos lados a transportar alimentos dentro del concepto de una canasta básica familiar cuyo contenido y valor deberá establecerse pronto.

Cuántos problemas se hubieran evitado si el gobierno venezolano no hubiera hecho una utilización política de algo que se habría podido resolver de otra manera.

 

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