Alivios bienvenidos y necesarios

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Una excelente noticia anunció el presidente de la República, Iván Duque, en su programa Prevención y Acción. Sus anuncios económicos, que se unen al impulso para la compra de vivienda que se comunicó hace unos días, son alivios necesarios para tantos colombianos que la siguen pasando muy mal en un mercado que no levanta cabeza, con pocas oportunidades y necesitando de la mano amiga del Estado.

Desde el principio de la pandemia hemos propuesto y defendido la necesidad de intervenciones inteligentes por parte del Estado, a través de inversiones, préstamos y ayudas directas, para paliar la crisis. Sin embargo, en el Gobierno han adoptado una estrategia a medio camino: algo de asistencialismo acompañado de la ortodoxia que ha caracterizado al Ministerio de Hacienda. Dicho eso, dentro de los alivios que se han anunciado hay unos que se han vuelto esenciales y, por eso, es de celebrar que el presidente Duque esté comprometido con su renovación, incluso pensando en el año entrante. Es lo justo y lo correcto para no dejar solas a las empresas colombianas y a sus millones de empleados que están sosteniendo nuestra economía.

El presidente anunció que el programa de Apoyo al Empleo Formal seguirá por lo menos hasta diciembre, y que, en palabras del mandatario, “en el trámite que se tiene en el Congreso, la decisión que hemos tomado en el Gobierno es extender ese subsidio hasta marzo de 2021”. Se trata de un subsidio al 40 % del salario mínimo legal para las empresas que han visto bajas en facturación del 20 %. Un salvavidas muy útil.

Por otro lado, así como lo hizo en junio, el Gobierno anunció que se compromete a pagar la mitad de la prima laboral de diciembre de los empleados que ganen hasta un millón de pesos de sueldo. Los requisitos de acceso serán los mismos y se busca que llegue a la mayor cantidad de personas posibles. Este subsidio, en particular, nos parece que tiene una importancia simbólica: cuando hay voces que piden aflojar los derechos laborales y las victorias de los trabajadores, como la prima, el Gobierno reconoce su importancia, la respalda y les tiende la mano a los empresarios que le han apostado a la economía formal.

También estuvo el anuncio, hace unos días, de que el Ministerio de Vivienda entregará 100.000 subsidios para vivienda que no sea de interés social y que cueste hasta poco más de $400 millones. Con esto se pretende convencer a los colombianos de que inviertan y compren, revivir el sector de la construcción e inyectarles fuerza a varios sectores duramente afectados.

Estamos todavía en pandemia. Aunque las cuarentenas se liberalizaron, lo que hemos visto en el resto del mundo es que esto va para largo. Incluso cuando se descubra la vacuna, su aplicación y distribución serán demoradas. Entonces, levantar la economía depende de todos, pero ayuda mucho que el Estado esté intentando suplir su rol de impulsar al mercado con su enorme poder. Ese es el tipo de ambición que se necesita en la crisis. No hay que detenerse allí, por supuesto, pero los alivios son bienvenidos.

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