Gripe A, un mal global que sigue avanzando

“SON PROCESOS, ESTO NO SE RESUELVE de un día para el otro”, sostuvo Juan Luis Manzur, nuevo ministro de Salud de Argentina después de que Graciela Ocaña renunciara a su cargo.

A 43 asciende el número de personas muertas por la gripe A en el país del cono sur, hoy el más afectado por el virus en América Latina. De nada valieron las indicaciones del gobierno argentino a sus nacionales, en el sentido de no visitar México, país en el que fue descubierta en abril la enfermedad respiratoria que originó la primera pandemia de este siglo. Cerrar las fronteras de las naciones, como en su momento lo sugirió más de un país en el que no se reportaban casos de contagio, ciertamente tampoco fue la solución indicada.

La situación en Argentina prueba que el virus de la gripe AH1N1 avanza, para muchos de manera imparable. De hecho, tres meses después de confirmada la primera persona fallecida por la gripe A, ésta afecta a más de 77.000 personas en 113 países, según el último reporte entregado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Tan sólo en el Reino Unido, el número total de casos conocidos ascendió a más de 6.500, tres veces los registrados la semana pasada. El número de muertes a nivel mundial llega a 3.332. Estados Unidos a la cabeza con 127, seguido de México (116) y Canadá (25).

Se sabe de la llegada del virus a otras regiones más lejanas, como Japón, en donde fue detectada una persona resistente al tamiflu, principal medicamento antiviral para la gripe, que podría dejar de ser útil de confirmarse la presunta mutación genética. Personas fallecidas ha habido igualmente en Argentina, Chile, Australia, Tailandia, Reino Unido, República Dominicana, Costa Rica, Guatemala, Brasil, España, Filipinas, Honduras y Uruguay. En Colombia, con 101 personas afectadas, oficialmente se sabe de dos muertos en Bogotá entre 32 afectados que fueron reportados por la Secretaría Distrital de Salud.

Ante tan desolador panorama, razón de sobra tiene la OMS en alertar frente a la importancia de no bajar la guardia con algunas medidas que en su momento se aplicaron exitosamente en México. Más aún ahora que el invierno se acerca y es factible que diferentes virus de la influenza interactúen con el AH1N1. El mundo sigue sin disponer aún de una vacuna contra esta gripe y se habla de una posible entrega para finales de año. Entre tanto, no queda más que unir esfuerzos de manera global, como por estos días lo hacen ministros y altos funcionarios de salud de cerca de 50 países, reunidos en Cancún para analizar las lecciones aprendidas de la pandemia.

Tan pronto ésta fue declarada, el 11 de junio, se hizo explícito que el paso en el nivel de alarma del 5 a 6 no significaba necesariamente que el virus se hiciera más fuerte o que la tasa de mortalidad hubiese aumentado abruptamente. Se buscaba, y las estadísticas lo corroboran ahora, alertar frente a la extensión del virus que de América saltó a otras regiones del mundo. Pese a que más de un contradictor señaló extrañas motivaciones de parte de la OMS cuando se declaró la pandemia, un rápido vistazo a la situación y diversidad de países involucrados confirma que las autoridades reaccionaron a tiempo y de manera diligente.

El virus avanza y los pronósticos siguen siendo reservados. Hasta tanto no se garantice la obtención de la añorada vacuna en la que ya se está trabajando, el mensaje para las personas es el mismo desde que surgió la alarma: no se pueden abandonar todas las precauciones que se estimen convenientes para evitar mayores contagios.

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