¿Se repite la historia?

AL CIERRE DE ESTAS PÁGINAS LA REgistraduría Nacional no había entregado los resultados de las elecciones celebradas el domingo. El consolidado parcial, sujeto a variaciones dada la incompetencia del ente electoral, ya ofrecía sin embargo algunas tendencias que permiten hacer un análisis inicial de la jornada. Hubo algunas sorpresas y no pocas ratificaciones.

La gran cuestionada del día, sin duda, fue la Organización Electoral. Varias fueron las quejas frente al tarjetón por lo dificultosa que resultó su manipulación, lo errático de su diseño y lo borroso de la impresión. Como era obvio, ello trajo sus consecuencias. Si en las elecciones legislativas de 2006 los votos nulos para Senado y Cámara sumaron más de dos millones, en esta ocasión el conteo ya iba en más de 700 mil votos nulos. Es decir, más del 10% de los votos totales. Una verdadera frustración para un país que desde 1994 ha registrado tasas de abstención cercanas al 60%. Por si ello fuera poco, el conteo de votos fue terriblemente lento. Sobre las 11 de la noche, menos del 60% de los votos habían sido certificados. Quizá sea hora, por fin, de pensar en la implementación del voto electrónico.

El otro gran perdedor de la jornada es el futuro Congreso de la República. El éxito rotundo del PIN, partido que se consolida como fuerza política en el país, por encima de rivales con mayor historia como el Polo Democrático, representa la confirmación de que los votos de herederos directos e indirectos del paramilitarismo siguen haciendo la diferencia. Tanto es así que el PIN con seguridad tendrá acceso a siete escaños en el Senado (que fácilmente pueden ser ocho). Pudo más el dinero de extraña procedencia con que presuntamente se financiaron algunas campañas, que la capacidad de la veeduría ciudadana para alertar frente a la inconveniencia de las mismas. No queda sino preguntarles a los candidatos a la Presidencia, con insistencia, qué actitud tomarán frente a los senadores de este partido y si, como ya ha ocurrido, le darán prelación a lo pragmático sobre lo ético.

Muchos de estos votos amarrados, acaso vendidos, contrastan vivamente con el esperanzador resultado obtenido por el Partido Verde. Con un mínimo de cuatro curules para el Senado, es un hecho que al Congreso llega un aire refrescante para la anquilosada política nacional. El ganador indiscutible de la consulta, Antanas Mockus, cuenta ahora con una bien refrendada personería jurídica para su partido. El voto de opinión, numeroso en Bogotá, vuelve a ser noticia.

Como lo fue el Partido Conservador, sólo superado en votos por el Partido de la U. Esta masiva participación de los electores conservadores, de ganar Andrés Felipe Arias en la consulta, les plantea también un serio inconveniente a aquellos que daban por ganador de las elecciones presidenciales, desde la primera vuelta, a Juan Manuel Santos. Además de los 22 senadores que tendrá el Partido (y que podrían ser 23), tan altas votaciones, por Noemí Sanín o por Andrés Felipe Arias, son la prueba de que el colectivo político tiene con qué respaldar una candidatura propia a la Presidencia.

Por último, resaltar que uno de los derrotados en estos comicios, más allá de que el Polo Democrático haya perdido curules con respecto a las elecciones de 2006, es el movimiento Compromiso Ciudadano, que dirige el candidato presidencial Sergio Fajardo. Esta es, con seguridad, una prueba de que el elector premió el trabajo en equipo del Partido Verde y castigó con su indiferencia el caudillismo. Y ello pese a que sobre el papel las propuestas de las dos colectividades no diferían demasiado.

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