Triunfo por partida doble

TERMINADOS LOS IX JUEGOS SURAmericanos celebrados en Medellín, el balance no podría ser más satisfactorio.

Colombia entera celebra el primer y más grande triunfo en su historia olímpica. La organización del evento contó con nuevos y modernos escenarios que modificaron la estructura de la ciudad. La logística estuvo impecable y el público dio un ejemplo de amor por la fiesta deportiva. Muy pocos son los lunares de este certamen.

Pese a que las expectativas eran por el segundo lugar, antes de que llegase a su final la competencia Colombia ya celebraba su triunfo por sobre Brasil, el favorito de los expertos y el futuro anfitrión de los juegos olímpicos de 2016. Tan pronto la colombiana Doris Patiño se impuso a la ecuatoriana Karina Andrade en los 53-57 kilos del taekwondo, la medalla de oro conseguida certificó que con 142 preseas doradas era matemáticamente imposible que Colombia fuese destronada del primer lugar.

El excelente desempeño deportivo de los nacionales contó con una apuesta política, de parte de las autoridades paisas, que se tradujo en cuatro años de trabajo y una inversión de cerca de $300.000 millones que cualquiera puede corroborar con sólo apreciar las magníficas obras que los Juegos Suramericanos le dejan a la región. Los más de 3.000 deportistas provenientes de 15 países se dieron cita en una villa olímpica de 13 edificios y 600 apartamentos, edificada para las justas. Fueron construidos coliseos para el combate, la gimnasia, el baloncesto y el voleibol, un complejo acuático, el campo de tiro con arco y una bolera. Adicionalmente se utilizaron ocho municipios como subsedes y es por ello que Bello, Copacabana, Envigado, Guarne, Guatapé, Itagüí, Sabaneta y Rionegro también tuvieron la oportunidad de modernizar sus instalaciones deportivas. Todo se hizo atendiendo consideraciones de respeto por el espacio público y el mobiliario. El concepto mismo de ciudad-región fue aplicado exitosamente.

Del lado de la asistencia a los eventos, la respuesta fue contundente. Aun aquellos deportes diferentes del patinaje y el ciclismo, en los que se sabía que el desempeño de nuestros deportistas no era notorio, contaron con un público masivo e interesado. Es más, una que otra larga fila fue prueba de que algunos cálculos se quedaron cortos. Hubo audiencia, apoyo, respeto y alegría a lo largo de los 12 días de competencias. La ciudad y las ochos subsedes atrajeron turistas, dinamizaron el comercio y marcaron una pauta alta para los próximos juegos, que se celebrarán en Chile en 2014. Medellín, además, se consolida como un escenario de alcance internacional con la suficiente capacidad humana y operativa para organizar ambiciosos acontecimientos culturales. Porque el deporte es ante todo cultura. Ya vienen en el horizonte inmediato de la capital paisa el Congreso Iberoamericano de Cultura y la Bienal de Arquitectura.

No resta sino exigir que el empeño en sacar adelante a nuestros deportistas se mantenga y mejore en el tiempo. Quedó claro que Colombia tiene un inmenso potencial que requiere de la atención estatal y el patrocinio del sector privado. Por lo demás, la buena organización de los Juegos Suramericanos debe ser replicada en el resto del país. El reto inmediato que afronta Colombia es el Mundial Sub 20 de Fútbol el año próximo. Abogamos por el mismo profesionalismo y seriedad con que se abordaron éstos, los juegos suramericanos en los que se hizo historia.

 

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