Cambia el clima... ¿y la conciencia?

EL IDEAM PRESENTÓ ESTA SEMAna los nuevos escenarios de cambio climático, que son parte de la tercera comunicación nacional dirigida a la Convención Marco de Cambio Climático de Naciones Unidas.

Siguiendo el proceso iniciado en 1998 (y avanzado en 2010), demuestra el Instituto la capacidad instalada en ejercicios de este tipo, con base en 16 modelos globales regionalizados para el país. La noticia se ha presentado en futuro simple, sugiriendo certeza de ocurrencia. En realidad estamos frente a proyecciones probables y no hay claridad informativa en torno a las certezas e incertidumbres que trae el cambiante sistema climático.

Una certeza incontrovertible: estamos en la generación del cambio climático. En un 2100 que puede parecer lejano pero no lo es tanto, la totalidad de los colombianos (muchos de ellos ya nacieron) estarán viviendo las consecuencias del trastorno climático y de las decisiones que sobre él estamos tomando.

Una certeza con alta probabilidad: el calentamiento global en curso podría aumentar en promedio hasta más de 2,1 grados centígrados la temperatura en el resto del siglo. Más incierto, y no capturado del todo por los modelos, es cómo se manifestará la variabilidad del cambio de temperatura en cada sitio: unos más calientes que otros. De hecho, las mediciones de las pasadas décadas ya presentan una tendencia de mayor aumento en la alta montaña.

Mucho más incierta, y tampoco capturada suficientemente en modelos, es la lluvia, que muestra tendencias al aumento, con distanciamiento notorio del valor medio en la región del Caribe y el oriente del país. Habría que validar las tendencias con las mediciones que ya se vienen haciendo.

Con todo, más que solo certezas o ignorancias basadas en probabilidades, el cambio climático genera incertidumbres esenciales por la incapacidad de proyectar la ocurrencia en la aparición de fenómenos nuevos que algunos llaman “nueva normalidad”. En esto, los modelos predictivos y su divulgación se quedan cortos y los datos solo llegarán después de que los hechos estén consumados. Las metodologías adoptadas en el marco internacional no muestran probabilidades y tendencias asociadas con los eventos extremos, en especial cuando no dependen solo del comportamiento del sistema climático. Por eso, a la par que se van mejorando los datos y modelos, debe generarse una actitud de prudencia frente a lo incierto, en especial cuando hay certeza sobre los efectos nefastos de eventos con baja probabilidad.

En este sentido, aparece como verdad incómoda otra certeza: el modelo de desarrollo, el crecimiento demográfico y las tendencias de gestión ambiental aumentan la vulnerabilidad del territorio ante el cambio climático. Y lo menos adaptado, claro, sigue siendo la política, para la cual ocho años se han convertido en el largo plazo.

Certeza final: estamos dando paso a la generación de las consecuencias del cambio climático. Incertidumbre asociada: la respuesta política.

 

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