Clinton y Trump, escapados

El resultado en Estados Unidos del Supermartes —las primarias para elegir candidatos a la Presidencia en 12 importantes estados— confirma la tendencia: Hillary Clinton y Donald Trump ganaron la mayoría de delegados y se afianzan como los posibles nominados para enfrentarse en noviembre. Sin embargo, todavía queda camino por recorrer.

Donald Trump y Hillary Clinton se perfilan como los candidatos a la Presidencia de sus partidos.

Dentro de su complejo sistema electoral cada estado define un número determinado de delegados que irán a una convención nacional, donde quien tenga la mayoría debería ser ungido como el candidato de su partido. El total de delegados serán 4.736 para los demócratas y 2.472 para los republicanos. De ahí que el resultado de antier fuera tan importante. Los primeros se jugaron el martes anterior 817 delegados y los segundos, 505. Conocidos los consolidados, mientras los dos punteros se escapan del lote, otros lograron un segundo aire, y al menos dos quedaron matemáticamente por fuera de la contienda.

En el Partido Demócrata Clinton venció en siete estados: Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Texas y Virginia. Los 486 delegados obtenidos, mas los que había logrado en las semanas anteriores, la dejan con 1.034, reafirmando su favoritismo. Bernie Sanders, su único contendor, sigue con vida, pero sus oportunidades son cada vez más remotas.

Del lado republicano el polémico millonario Donald Trump sigue avanzando de manera aparentemente incontenible. Ganó en Alabama, Arkansas, Georgia, Massachusetts, Tennessee, Vermont y Virginia. Esto le dio 234 nuevos delegados, colocándolo en la punta con un total de 316. La sorpresa vino por parte del segundo, Ted Cruz, quien fuera de Texas, su estado natal, ganó Oklahoma y Alaska. De esta manera sumó 209 delegados, lo que lo coloca con un total de 226. Se mantiene así no sólo con vida, sino que sería la carta que la dirigencia republicana seguramente se va a jugar para tratar de frenar a Trump. Marco Rubio, la joven estrella ascendente de Florida, ganó solamente en Minnesota y suma 106 delegados. Los dos últimos en la grilla, Ben Carson y John Kasich, quedaron virtualmente eliminados.

En la medida en que el proceso avanza del lado republicano, los aspirantes han atacado no sólo a sus competidores dentro del partido, sino que no ahorran munición contra Clinton, a quien han considerado la rival a batir.

Sin embargo, la cosa no había sido tan clara hasta ahora por el lado demócrata frente a sus adversarios. A pesar de la ventaja en las encuestas del magnate neoyorquino, prefirieron esperar que las urnas comprobaran que el fenómeno de este populista, xenófobo y desconocedor de la política internacional se consolidara. Los ataques en su contra parecen fortalecerlo y, por más absurdo que suene, lo que diga no afecta su popularidad. Más bien la aumenta. De ahí que en sus palabras de triunfo Clinton, sin mencionarlo, lo criticó por su “retórica divisoria” y por “dar la espalda a los trabajadores y a la clase media”. Este, por su parte, reivindicó el estar expandiendo la base de su partido, pues ha ganado frente a públicos de las más diversas condiciones sociales. Frente a su eventual contendora dijo que ya habrá tiempo de volver sobre ella.

Con este panorama, y a la espera de los resultados en las próximas dos semanas, se mantienen una serie de válidos interrogantes: ¿alguien podrá frenar a Trump? ¿Es el mejor candidato que Clinton puede enfrentar y derrotar? ¿Latinos, afroamericanos y centristas se movilizarían a favor de la demócrata? Si éste sigue su carrera ascendente, en poco tiempo habrá que buscar respuestas a estos y otros interrogantes.

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