Colombia debería estrechar lazos con Taiwán

Aunque un reconocimiento formal no es una opción viable, el Gobierno debería considerar fortalecer los lazos informales con la isla. / Foto: EFE

Los países democráticos le están fallando a Taiwán. La isla, que busca desde 1949 el reconocimiento internacional, se está quedando cada vez más sola por la influencia económica de la China continental. Colombia también está amarrada en esa relación, pero es momento de considerar caminos alternos para entablar lazos culturales y económicos con una nación que tiene mucho que aportarle a nuestro país. Además de ser un gesto con un pueblo que ha creído en valores similares.

La noticia de este año fue que Panamá, después de tener una larga historia de intercambio económico, político y cultural con Taiwán, rompió relaciones con la isla para fortalecer su lazo con la China continental. “Estamos agradecidos por [la] amistad y cooperación [de Taiwán] durante las relaciones diplomáticas que mantuvimos”, dijo Juan Carlos Varela, presidente panameño, quien luego indicó que la relación económica con China siempre ha sido fundamental. Desde el punto de vista financiero, la medida tiene sentido: la China comunista es el segundo país que más usa el canal interoceánico. Sin embargo, desde el punto de vista político, tienen razón los oficiales taiwaneses al decir que lo ocurrido es una “traición”.

Especialmente porque esta decisión es un triunfo más en la táctica de la China continental de asfixiar diplomáticamente a Taiwán. Haciendo uso de su atractivo económico, el gobierno comunista establece una condición ineludible para quienes quieran hacer negocios en su país: guardar silencio sobre la situación de la isla taiwanesa. Lo más angustiante es que la estrategia está dando frutos: sólo 19 estados en el mundo reconocen oficialmente a Taiwán, que se encuentra cada vez más sola.

Colombia hace parte de la silenciosa mayoría que prefiere no tener relaciones con Taiwán para no molestar a China. Aunque entendemos que un reconocimiento formal no es una opción viable, dados los intereses del país por atraer la inversión de la China continental, el Gobierno debería considerar fortalecer los lazos informales con la isla. No sólo porque es lo justo, sino porque los taiwaneses tienen mucho para ofrecerle a Colombia en estos tiempos de posconflicto y economía lenta.

Como contraste de las limitaciones a las libertades individuales de la China continental, Taiwán es un ejemplo de desarrollo democrático: tiene elecciones con participaciones muy altas, altos índices de libertad de prensa, redes de bienestar social bien desarrolladas y una población muy especializada. Más interesante aún, es un país abierto a compartir información y hambriento de invertir y generar lazos comerciales.

Taiwán está tocando la puerta en América Latina y en particular en Suramérica, donde históricamente han estado sus aliados más fuertes. En el caso colombiano, hay ofertas de becas, propuestas de intercambio cultural y planes que quieren atraer exportaciones desde Colombia. También está el interés en apoyar los procesos de posconflicto. En términos de emprendimiento, de adaptación al cambio climático, planeación urbana y agricultura, es mucho lo que podrían beneficiarse los empresarios colombianos de abrirles la puerta a los taiwaneses.

En últimas, también es un asunto de apoyar la democracia allí donde ha surgido. El pueblo taiwanés ha declarado su independencia y se ha comprometido con todas las promesas de los países liberales. Es injusto que pueblos como Colombia le den la espalda simplemente porque hay incentivos económicos para desconocer la existencia de Taiwán. Crear lazos informales es extender una mano a una cultura lejana, pero que comparte los mismos valores.

 

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