¿Cómo dejar de agredirnos por el fútbol?

¿Por la existencia de unos violentos, los hinchas de verdad tienen que quedar imposibilitados de disfrutar el fútbol de sus equipos? ¿Qué logra eso? / Foto: Archivo El Espectador

Las imágenes de los disturbios entre los hinchas violentos del América y el Deportivo Cali el pasado miércoles parecen la exageración de una realidad que el país vive desde hace demasiados años. Estamos de acuerdo en que es momento de que estas actitudes se atajen con mano firme y que los equipos, de una vez por todas, asuman su responsabilidad, pero las medidas de choque adoptadas por la Dimayor no parecen tener mayor utilidad.

“Nos falta mano dura contra los violentos de las barras bravas”, le dijo Jorge Perdomo, presidente de la Dimayor, a El País de Cali. Por eso, la institución rectora del fútbol profesional colombiano sancionó al América y al Cali con estadios cerrados durante varias fechas, y además tomó la decisión de evitar la transmisión de los partidos de esos equipos por televisión. En Blu Radio, Perdomo explicó que “no queremos tener estadios cerrados y que los hinchas puedan ver todo por televisión. Sencillamente, no queremos que los hinchas del Cali y del América se enteren de lo que pasa en los partidos de esta fecha”.

En esa misma entrevista, el presidente de la Dimayor pidió apoyo de los medios de comunicación a su medida, rechazando que se tilde al asunto de “censura”, y dijo que “este es un mensaje que intentamos enviar. Por eso pedimos el respaldo de los medios de comunicación para que se entienda que no toleramos la violencia”.

Entonces, ¿por la existencia de unos violentos, los hinchas de verdad, las decenas de miles de personas que siguen a esos equipos en paz y con pasión, tienen que quedar imposibilitados de disfrutar el fútbol de sus equipos? ¿Qué logra eso? ¿Acaso las barras bravas van a recapacitar y no volver a caer en las dinámicas perversas que ya les conocemos? ¿O los otros hinchas, de por sí ya indefensos ante la violencia, van a enfrentarse a los violentos y los van a hacer cambiar de parecer? Que los medios ignoren los partidos, como pretende Perdomo, ¿no es una invitación directa a la autocensura inútil?

Nos parece evidente que esa sanción no es una solución a nada de fondo y, en cambio, muestra una especie de paternalismo irracional que busca “castigar” a los hinchas ante la notable imposibilidad de controlarlos. Pierden todos, nadie gana y las semillas del problema siguen dando gérmenes.

En total justicia, la Dimayor sí tiene a la mano buenas ideas, más allá de estas prohibiciones extrañas e inútiles. Pero la inacción sigue siendo la norma. En la entrevista con El País, el presidente explicó que, después de recibir asesoría de la Premier League (que logró controlar el problema de los hooligans), sus propuestas están centradas en “la carnetización de los hinchas, el ingreso con métodos de identificación biométrica y las cámaras de identificación facial”. Sin embargo, se ha enfrentado a una oposición por parte de algunos clubes que no han querido meterle el diente al asunto.

El mensaje para todos los directivos de equipos en el país debe ser claro: los hinchas no soportamos más que nos arruinen el fútbol unos cuantos personajes incapaces de vivir la pasión sin la violencia. Necesitamos que los estadios y todo lo relacionado con el fútbol sea una cultura de paz, de seguridad, que pueda disfrutarse en familia.

 

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected].

últimas noticias

Anticonceptivos al alcance de todos

Las personas trans no son enfermas mentales

No nos quedemos en un homenaje a Paola Melissa

Es un imperativo moral aprobar la JEP