¿Cuánta insensatez del Eln falta?

Noticias destacadas de Editorial

Se cumple hoy un año del terrible atentado de la guerrilla del Eln contra la Escuela de Cadetes General Santander. La irracionalidad de los terroristas, que en su arrogancia siguen creyendo que ese tipo de demostraciones de poder tienen algún sentido, cobró la vida de 22 cadetes y dejó a otras 50 personas heridas. Pese a las muestras de buena voluntad que ha dado el Gobierno del presidente Iván Duque, la posibilidad de reanudar los diálogos con la guerrilla sigue esperando alguna muestra de sensatez por parte de sus miembros.

Ante la tragedia, este país acostumbrado a la violencia irracional ha demostrado su resiliencia y su compromiso con las víctimas. En diciembre, los 22 cadetes asesinados fueron ascendidos a subtenientes. Esto, porque el Congreso de la República aprobó una ley que permite a sus familiares beneficiarse de una pensión póstuma. Es un gesto insuficiente ante la magnitud del dolor, por supuesto, pero es una manera en que el Estado agradeció a quienes dieron su vida mientras se educaban para servirle a Colombia.

Es lamentable tener que reportar que no hay mucho para mostrar un año después en términos de la cercanía de la paz. La administración Duque levantó la mesa de diálogo con el Eln a partir del atentado, algo que era necesario, pero desde entonces ha dejado varias puertas abiertas para llegar a un acuerdo. Aunque la guerrilla venía dando buenas señales, este 2020 lo arrancó con su irracionalidad ya conocida.

Hace unos días, la guerrilla atacó una base de la Fuerza Aérea en Yopal, Casanare, y al batallón militar Navas Pardo, en Tame, Arauca. Una suboficial quedó herida, y el Gobierno está buscando a los responsables. Es necesario insistir: ¿para qué seguir en esta dinámica infructuosa?

Los obispos de las regiones del Pacífico y el suroccidente de Colombia pidieron retomar el sendero de la paz. También dijeron que “los grupos armados deben entender su condición de agresores de la población civil y, por lo tanto, asumir el rechazo del que son objeto a causa de sus acciones delictivas”. Si tan solo los escucharan.

Las esperanzas por los posibles acercamientos entre Gobierno y Eln habían aumentado el año pasado con la liberación de varios secuestrados por parte de la guerrilla. Por eso duele tanto ver que todo retrocede por la incapacidad de los guerrilleros de reconocer el momento histórico que tienen al frente.

La guerra no es la respuesta. El conflicto armado no tiene razón de ser. Mientras los reinsertados de las Farc han demostrado cómo, pese a las dificultades, apostarle a la legalidad les trajo muchos beneficios, los líderes del Eln insisten en una “lucha” que no tiene sostenibilidad. Es momento de dejar a un lado la terquedad y ver que la administración Duque está dispuesta a dialogar.

Le enviamos un mensaje a la guerrilla, una vez más, como tantas veces en los últimos años. Por favor, escuche el clamor de los colombianos. No más atentados, no más secuestros, no más irracionalidad. Hay que apostarle a la paz.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a elespectadoropinion@gmail.com.

Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Por favor, considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.

Comparte en redes: