¿Cuántos bienes tienen las Farc?

Lo importante aquí, más allá de la estridencia retórica, es que la reparación de las víctimas con el patrimonio de las Farc sea una realidad.

La lista de los bienes acumulados por las Farc durante su tránsito criminal es uno de los puntos más importantes de todo el proceso de desmovilización. Cuando empezó la fase pública de las negociaciones, el mensaje de las Farc era difícil de creer: se trataba, decían, de una guerrilla pobre, sin manera alguna de reparar a las víctimas. Esa posición terca y contraria a los objetivos de la reconciliación, por fortuna, fue cambiando, hasta la entrega reciente de una lista de todos sus bienes. Sin embargo, hay mucho y justificado descontento por lo que se ha conocido que las Farc admitieron tener.

Hay que comenzar por decir algo necesario: celebramos que las Farc hayan entregado una lista de bienes. Es un gesto más de compromiso con los acuerdos, pues mucho se dudó si en realidad lo harían. Las víctimas del país, además, han exigido que sus victimarios las reparen. Ese es uno de los pilares para garantizar el éxito del acuerdo firmado en La Habana.

Dicho lo anterior, hay voces muy críticas de la lista entregada. El fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, encargado de dirigir el hallazgo y la recolección de los bienes, envió una carta al Gobierno con muchas preocupaciones. En esencia, el fiscal dice que el inventario de las Farc es “francamente inútil e improcedente”.

Para sustentar su posición, Martínez hace cuatro críticas. Primero, que “el documento entregado se caracteriza por la indeterminación de los activos relacionados”, es decir, que no se puede saber con exactitud a qué se refieren. En particular, le preocupa que se mencionan varios bienes raíces, pero no se otorga una dirección que le permita a la Fiscalía proceder a su verificación. Segundo, que se incluyeron propiedades que ya han sido embargadas y están en proceso de extinción de dominio. Al respecto, el fiscal recordó que los inmuebles de las Farc que ya están en extinción de dominio están avaluados en más de $1,7 billones. Tercero, que en los bienes rurales mencionados no se relaciona “un solo folio de matrícula inmobiliaria” ni documentos que permitan definir la propiedad. Cuarto, que no sirve para nada, al momento de la reparación, haber incluido instrumentos como botas, exprimidores de naranja y limón, traperos, sartenes, talcos, pocillos, sal de frutas y tratamientos médicos de diferente índole.

El fiscal también insiste en que la normatividad expedida por el Gobierno no deja claro que los bienes de las Farc no podrán ser usados para financiar su labor política, lo que iría en detrimento de las víctimas. Sobre esto último, el ministro del Interior, Guillermo Rivera, contestó que esa es “una lectura parcial del decreto” y que hay un compromiso con destinar esos recursos para la reparación. Además, el Ejecutivo anunció la creación de una Comisión Intersectorial de Verificación, compuesta por alrededor de diez entidades del Estado, para cerciorarse de la existencia de los bienes y activos en poder del grupo insurgente y garantizar que su destinatario final sea el patrimonio autónomo que se creó con ese fin.

Sobre todo lo demás, las Farc han salido a argumentar que están entregando todo lo que tienen y que, de hecho, los bienes listados son de mucho valor. Al respecto, Pastor Alape dijo en Blu Radio: “¿Por qué el fiscal no dice que se pusieron a disposición del fondo 20.724 cabezas de ganado? En un efectivo que nos quedó en estos gastos, colocamos $2.500 millones. Colocamos US$450.000 y dispusimos del oro, de 327 kilos más 520 gramos”.

En este cruce de informaciones, el rol clave lo tiene la Fiscalía, la cual debe investigar si en verdad se están escondiendo bienes. De ser así, debe proceder a su incautación y a seguir el proceso judicial normal, pues eso es lo que contempla el Acuerdo. Si la lista de bienes, como parecen mostrarlo las quejas del fiscal, demuestra mala fe de las Farc, es algo que sólo se sabrá si se conoce en su integridad, algo que para tranquilidad de todos debería suceder ya.

Lo importante aquí, más allá de la estridencia retórica, es que la reparación de las víctimas con el patrimonio de las Farc sea una realidad. En la justicia transicional, este es el corazón de la reconciliación.

 

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