A dar el último paso para eliminar el asbesto

Está cerca en Colombia la prohibición, por fin, del asbesto, pero todavía el Congreso podría dilatar la discusión y, una vez más, fallarles a las víctimas que llevan años pidiendo esta medida. Los parlamentarios deben dar prioridad a este proyecto para que podamos dejar atrás una discusión a la que no se le debió dar tanta vuelta.

En la Comisión Séptima de la Cámara de Representantes se llegó a un consenso sobre el proyecto de ley Ana Cecilia Niño, que busca prohibir el asbesto en todo el país. Ya fue aprobado en dos debates en el Senado y ahora solo falta que sobreviva a un cuarto debate en la plenaria de la Cámara, pero hay dos problemas que condicionan su futuro: la legislatura, que acaba el 20 de junio, y el hecho de que se han presentado muchas modificaciones que deben ser conciliadas.

La iniciativa, que fue presentada al Congreso por la senadora conservadora Nadia Georgette Blel Scaff, es el más reciente intento en una lucha que lleva varios años de debates circulares. Pese a que los estudios científicos y la experiencia en otros países habla del daño que produce a la salud humana el asbesto y los riesgos que eso representa para los colombianos, el Congreso ha dilatado las discusiones, obstaculizando la aprobación de la prohibición. No ha sido suficiente argumento, parece, que en los últimos cincuenta años cerca de 1.700 personas hayan muerto en el país por cáncer de pulmón y mesotelioma, atribuible a la exposición al asbesto.

Incluso en el debate de la Cámara de Representantes se ve la resistencia que todavía persiste por parte de algunos parlamentarios. Primero estaba la discusión sobre si la normativa debería “eliminar” o “reducir” el asbesto. Aunque en el texto aprobado se acordó que el lenguaje hablara de “eliminación”, queda otro reto: si el químico se puede usar con fines de exportación.

Como explicó el representante del Partido Verde Mauricio Toro, si la eventual ley deja viva esa excepción es algo “muy preocupante debido a que a pesar de que hoy en día solo hay una mina con licencia en Antioquia, hay otra, también en Antioquia, que está esperando que le aprueben su Plan de Obras y Trabajo y en caso de que eso suceda, tendría licencia hasta el año 2036”.

Sería un error, en un proyecto tan importante, abrir la puerta para que en Colombia se siga utilizando el asbesto. El mensaje de las víctimas ha sido claro: para evitar futuros casos, la prohibición tiene que ser total.

Los parlamentarios deben escuchar el llamado de la senadora Blel y sus colegas. Como le dijo ella a este diario, “tenemos hasta el 20 de junio, menos de un mes, para dar lugar al debate y conciliar las modificaciones. Esto dependerá de que los ponentes sean muy ágiles y radiquen rápido la ponencia y que el presidente de esa corporación lo ponga de primero en la lista”.

Nos unimos al llamado de urgencia al Congreso. Se trata de una discusión que ya se ha dado con suficiencia; solo es necesario, finalmente, convertir la prohibición en ley. Será un triunfo para todos los colombianos. No lo dejemos pasar.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected].
Nota del director. Necesitamos lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Por favor, considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.

Temas relacionados

 

últimas noticias

El temor dentro del Ejército

A proteger el río Cauca

Los derechos no tienen nacionalidad