Del dicho al hecho frente a la emergencia climática

Mientras las generaciones más jóvenes salen a la calle para exigir un mejor futuro, los líderes políticos siguen dando vueltas entre promesas incumplidas, excusas débiles y negativas descaradas. / Foto: AFP

La humanidad y el planeta enfrentan el mayor riesgo existencial en su historia: la crisis climática. Ahora que la Tierra va camino de pasar un punto de no retorno que pone en entredicho la supervivencia de las próximas generaciones, miles de jóvenes alrededor del mundo saldrán hoy a la calle a protestar y exigir acciones para salvar su futuro seriamente amenazado, con un sentido de urgencia que contrasta con el desinterés y las pasividad de los líderes del mundo.

El rostro más visible de esa indignación es Greta Thunberg, una joven sueca de 16 años que obtuvo reconocimiento mundial cuando comenzó una protesta por la inacción de los países frente a la crisis climática, y hoy estará encabezando la principal marcha masiva de la llamada Huelga Global ante el Cambio Climático que se realizará en Nueva York, en paralelo con otras 5.000 manifestaciones en 139 países.

Pero mientras las generaciones más jóvenes alzan la voz para reclamar un mejor futuro, los líderes políticos siguen dando vueltas entre promesas incumplidas, excusas débiles y negativas descaradas a afrontar el problema: los actuales esfuerzos mundiales para mitigar la crisis climática se quedaron cortos y ya nos están pasando la cuenta de cobro.

Los hechos y la evidencia científica para respaldarlos bastan y sobran. Temperaturas récord, muerte de corales, pérdida de biodiversidad, contaminación del aire, aumento del nivel del mar, sequías, inundaciones y huracanes cada vez más severos amenazan convertir al planeta en un lugar invivible.

Ante la urgencia, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, convocó a la Cumbre sobre la Acción Climática, que se celebrará el 23 de septiembre y tiene como objetivo pedir a los países que cumplan los compromisos que hicieron para reducir el calentamiento global como parte del Acuerdo de París firmado en 2015. Limitar el calentamiento a 1,5° C en los próximos 10 años, como se firmó en el Acuerdo, es posible solo si se llevan a cabo acciones drásticas ahora mismo.

Pese a que las alarmas se han multiplicado, un nuevo informe de la ONU revela que casi todos los países con altos niveles de emisiones de gases invernadero están rezagados en la lucha para afrontar la crisis climática con relación a las metas del Acuerdo y poco más de la mitad de los Estados se han comprometido a revisarlas. Al paso que vamos, el calentamiento global no se mantendrá dentro de unos límites manejables, con consecuencias aterradoras y tristemente previsibles.

¿Dónde está el liderazgo político? ¿Por qué la crisis climática no es la prioridad de todos? ¿Qué debemos hacer para que los mayores entiendan la urgencia que aqueja, con razón, a los más jóvenes?

Ya el tiempo y las palabras parecen haberse agotado. El problema está sobrediagnosticado y se han trazado hojas de ruta ambiciosas y necesarias. Y ya basta de buenas intenciones que no han sido más que eso. Guterres señaló con elocuencia lo que falta y que ahora esperamos de los líderes del mundo reunidos en Nueva York: “No vengan con bellos discursos, vengan con planes concretos”.

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