El asesinato de JFK

os disparos que hace 50 años acabaron en Dallas con la vida del presidente John F. Kennedy marcaron un antes y un después para EE. UU..

LHoy en día se mantienen las especulaciones sobre el autor, o autores, material e intelectual, de este magnicidio. Teorías hay para todos los gustos. Kennedy se convirtió en un mito y el misterio que rodeó ese fatídico momento todavía genera una extraña fascinación, en especial al ver de nuevo las imágenes captadas por la cámara del señor Zapruder.

La trascendencia de lo ocurrido tiene que ver con varios hechos. No sólo por el tipo de asesinato, pues estaba el antecedente de otros, entre ellos el de Abraham Lincoln. Se trataba del presidente más joven en la historia del país. Con una gran vitalidad, a pesar de sus problemas de salud, y un estilo moderno que había contagiado a muchos. Además estaba su esposa, Jacqueline. Y las historias de sus devaneos amorosos, entre otras con Marilyn Monroe.

Las teorías conspirativas comenzaron muy pronto y con razón. El supuesto asesino, Lee Harvey Oswald, es asesinado a los dos días frente a las cámaras de televisión por un oscuro personaje, Jack Ruby, vinculado al bajo mundo de Dallas. Ruby tenía cáncer y murió luego en la cárcel. Oswald se llevó a la tumba su verdad, aunque se declaró inocente. Una comisión de muy alto nivel, encabezada por Earl Warren, presidente de la Corte Suprema, se metió de lleno en el tema y en 1964, diez meses después, presentó el informe conclusivo al decir que hubo un solo autor material e intelectual: Oswald. De ahí en adelante el país se ha dividido entre quienes dieron validez al informe de la Comisión Warren, comenzando por el gobierno, y aquellos que encontraron serios vacíos en las pesquisas. Este último grupo ha sido mayoritario, según les encuestas a través del tiempo, ubicándose ahora en un 60%.

En los más de 2.000 libros que se han escrito sobre el tema, cada cual puede encontrar los argumentos a favor de su teoría y en contra de la historia oficial. Entre y escoja. Los soviéticos, pues luego de la Crisis de los Misiles habían quedado muy molestos con Kennedy y querían apartarlo. De hecho, Oswald había vivido en la URSS un par de años luego de haber “desertado” hacia Moscú, donde conoció a quien sería su esposa. O los cubanos, pues al parecer Oswald se contactó en México con agentes de los servicios secretos de la isla. O la CIA, o el FBI, pues fueron muchas las mentiras por parte de estas dos agencias federales sobre el caso. La mamá de Oswald murió diciendo que su hijo había sido agente de la CIA y que había sido el chivo expiatorio. O la mafia, por distintos motivos. O el poderoso aparato industrial-militar… En fin.

Las preguntas son inevitables: ¿Cuántos disparos fueron al fin? ¿Un tirador no muy experimentado con un rifle viejo pudo hacerlo desde la distancia en la cual se encontraba? ¿Sobre la base de lo anterior fue uno, o fueron varios los asesinos? ¿Por qué se desecharon pistas que conducían hacia potenciales eslabones de la cadena? ¿Por qué murieron en circunstancias extrañas varios testigos y otros prefirieron no dar su testimonio por temor a correr la misma suerte? ¿Era prioritario, para la tranquilidad del país, que la Comisión Warren encontrara un solo responsable y de ahí el resultado de sus pesquisas?

Este tipo de acontecimientos, lo sabemos bien en Colombia, no son exclusivos del país del norte. Aquí tenemos también a Gaitán, Galán, Pizarro y Jaime Garzón, por nombrar tan sólo los más sonados, que han corrido una suerte similar en cuanto al juzgamiento de los autores materiales e intelectuales de estos delitos atroces.

Tanto allá como acá, mientras no se resuelvan los interrogantes existentes, tendrán que pasar muchos años para poder conocer con la verdad, si es que alguna vez se llega a ella.

 

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