El legado de 'La Gata'

Todo el establecimiento está rendido a sus garras, decíamos en este espacio hace aproximadamente seis meses, cuando se discutía el destino penitenciario que debía afrontar Enilce López, alias La Gata, por sus continuados quebrantos de salud.

 Esta poderosa empresaria, dueña y señora de los juegos de azar en la Región Caribe colombiana, condenada, además, por sus deplorables nexos con el paramilitarismo y por el homicidio del vigilante Amaury Fabián Ochoa, empieza por fin a ver el túnel sin salida en el que se metió hace años: esta semana, su castillo de naipes ha comenzado a caer frente a sus narices.

Ojalá la institucionalidad funcionara así siempre para romper de tajo las sospechas grandes que los personajes dudosos de este país le generan. La sociedad decente debe saber, sin dilaciones, si son ciertos o no los cuestionamientos que, desde ciertos sectores, se les hacen a algunas personas.

¿Qué pasó, pues, con La Gata? Esta semana han sido capturados 11 miembros de su círculo más cercano, entre quienes se cuentan su esposo, Héctor Julio Alfonso, sus hijos, José Julio y Jorge Luis, su hermano, Arquímedes Segundo García Romero, su secretaria privada y los representantes legales de sus empresas de chance. Así, por este boquete abierto, podemos ver las cosas que, por un manto tendido durante años, no teníamos tan claras: se muestran en detalle los vínculos que tuvo con el comandante paramilitar Salvatore Mancuso y con el extinto narcotraficante Gonzalo Rodríguez Gacha, de quienes era aliada para guardarles caletas llenas de dinero. Eso, al menos, es lo que dicen los reportes oficiales.

A la par de los cargos de lavado de activos y concierto para delinquir que se levantaban el fin de semana en contra de sus allegados, la Unidad Especializada para la Extinción de Dominio de la Fiscalía encontró la gallina de los huevos de oro: realizó un operativo para embargar 391 bienes inmuebles, 124 vehículos, 121 establecimientos de comercio y siete sociedades del clan de Enilce López. Estas propiedades, que presuntamente son el resultado del blanqueo de dineros del paramilitarismo entre los largos años de 2002 y 2010, están avaluadas por la bicoca de $442.000 millones. Increíble.

El vicefiscal general de la Nación, Jorge Perdomo, anunció que “después de dos años de investigación por parte de la Dirección de Lavado de Activos, este fin de semana se pudo dar un golpe contundente a una de las empresas criminales más grandes y mejor organizadas en la Costa Atlántica en nuestro país. Una empresa criminal liderada por la señora Enilce López”. Por fin, entonces, las cosas por su nombre con lujo de detalles. Apenas lo que el país merece.

Ahora resta que la justicia actúe, aclarando de una vez por todas cuál es el real legado que La Gata tiende sobre Colombia. No más demoras en las investigaciones de una mujer que, por arte de birlibirloque, se puso en la tarea de hacerse rica, aliarse con la criminalidad y, de paso, financiar muchas campañas políticas, presidenciales incluidas, lo que por mucho tiempo, es de presumir, le permitió un paso tranquilo por la vida. Ya no más con esta clase de personajes en Colombia. Es posible llegar a los intocables y las acciones de esta semana son una señal de aliento a la confianza.

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