El plástico: prohibido en San Andrés

Si bien los planes de reciclaje son necesarios, no son suficientes. / Foto: Bloomberg News

Sigue la lucha contra los efectos negativos que tiene el uso desmedido de plástico en Colombia. En una decisión que celebramos, pero que sin duda traerá acciones jurídicas en contra, el Senado de la República aprobó el proyecto de ley que prohíbe el plástico no reciclable o de un solo uso en la isla de San Andrés y Providencia. Los motivos para este tipo de medidas son más que evidentes y se vinculan, además, a una tendencia mundial de países preocupados por los problemas ambientales que produce el plástico. Sin embargo, las voces opositoras demuestran que Colombia todavía tiene muchos pendientes en esta discusión.

El senador Guillermo García, del Partido Liberal y quien lideró esta iniciativa, explicó los dos efectos de la ley, los cuales, a su vez, demuestran la necesidad imperiosa de aprobarla. Primero, porque los buques y barcos que llegan hasta las costas de la isla —sean de carga o de turismo— ya no podrán disponer de sus plásticos, como residuos sólidos, allí. Como afirmó García: “Ningún país del Caribe aceptaba disposición de residuos sólidos, entre esos plásticos, y entonces venían a San Andrés a botarlos, como si fuera un relleno sanitario”. Eso es inaceptable y recuerda, además, lo que pasó hace poco en Puerto Colombia, donde los habitantes cercanos a la playa tuvieron que enfrentar una isla de basura proveniente de otras partes del país. Aunque el problema en ese municipio del Atlántico se debe en mayor medida a la deforestación desmedida, ambas son situaciones que apuntan a problemas en la regulación.

El segundo efecto es que todas las personas que estén en la isla deberán reemplazar los objetos de plástico de un solo uso (como pitillos, platos y vasos) por otros con materiales biodegradables. Para esto, habrá un plazo de dos años, por lo que a partir del 2021 nadie podrá entrar botellas de plástico de un solo uso a San Andrés.

Ese plazo de dos años es similar al que esta semana propuso el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, en su país. Al anunciar que para el 2021 estarán prohibidos los plásticos de un solo uso en Canadá, el mandatario reiteró que “la polución por plástico es una plaga mundial”. También anunció que se tomarán medidas para que los fabricantes de productos con plástico se responsabilicen por “el ciclo completo” de estos, imponiéndoles una carga de promover procesos de reciclaje que sean eficientes en la protección del medio ambiente.

En Colombia, la respuesta de representantes de la industria ha sido centrarse en los planes de reciclaje. Si bien se trata de un enfoque necesario, y en este espacio hemos celebrado el compromiso de varias empresas con iniciativas que buscan encargarse de recoger miles de toneladas de plásticos, no es suficiente. Las medidas normativas son muy útiles en modificar los hábitos de consumo de las personas y, en el tema del plástico, nos parecen necesarias.

Por eso, la demanda de Acoplásticos contra Santa Marta por querer ser la primera ciudad del país sin plástico es un precedente preocupante. ¿Ocurrirá lo mismo con esta prohibición en San Andrés? Si es así y los jueces consideran que se trata de una medida inapropiada, la pregunta urgente sobre la mesa es: ¿qué hacemos si el reciclaje no es suficiente?

La ley aprobada para San Andrés también protege a la Reserva de Biosfera Seaflower, un ecosistema estratégico para Colombia que abarca casi 180.000 kilómetros cuadrados y alberga el 78 % de las áreas coralinas del país. En otras palabras, es una medida que beneficia a todos los colombianos. No podemos darle más largas a este asunto.

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