El poder de la ciencia y la universidad pública

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Muy buenas noticias para la ciencia nacional se conocieron esta semana. El grupo de investigación en Inmunovirología de la Universidad de Antioquia (Udeá) anunció que, después de dos semanas de trabajo, fueron capaces de aislar el virus SARS-CoV2 en uno de sus laboratorios. Eso abre la puerta para probar la eficiencia de medicamentos, de mecanismos de desinfección y, eventualmente, si la vacuna que se encuentre va a funcionar en Colombia.

Como el virus se encuentra en constante mutación, era muy importante que los investigadores tuvieran la oportunidad de aislarlo para estudiarlo de cerca. Como le explicó María Teresa Rugeles, coordinadora del grupo de investigación de Inmunovirología de la Udeá, a El Espectador, “esto es un hallazgo científico importante por varias razones. Primero porque este virus tiene una capacidad de mutación muy grande y es importante que nosotros acá en Colombia podamos caracterizar el virus que tenemos y eventualmente cuando salgan vacunas o algún tipo de tratamiento saber si pueden ser útiles para el virus”.

Además, funciona para ver si los medicamentos que se han pensado para tratar los síntomas funcionan adecuadamente. Finalmente, también permite evaluar los mecanismos de desinfección que se están promoviendo, porque, como dijo Rugeles, “una cosa es el diagnóstico de la infección, en el que se descarta un pedacito del virus, pero nosotros tenemos un virus que está creciendo dentro de un tubo de ensayo”.

Se trata, bajo cualquier perspectiva, de un logro impresionante que, además, habla muy bien de los procesos de investigación de las universidades públicas. El conocimiento y la ciencia vienen al rescate cuando Colombia más los necesita. Aprovechamos para unirnos a los aplausos que los colombianos les están dedicando a todos los que están en la primera línea de esta emergencia: desde el personal de salud hasta los científicos.

El reconocimiento no debe quedarse así. Durante mucho tiempo se ha hablado de la desfinanciación, la falta de compromisos serios con la investigación en el país. La Misión de Sabios culminó con la creación del Ministerio de Ciencia, pero la crisis del coronavirus ha puesto de presente toda la ambición que nos ha faltado. También ha demostrado un precepto básico que suele perderse en los debates: cada peso que se invierta en educación pública de calidad, en apoyar la investigación científica, se multiplica para darles beneficios a todos los colombianos.

Ayer, Luis Guillermo Plata, gerente para la atención de la pandemia, dijo que “se aprobó uso de $202.000 millones del Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación para fortalecimiento de laboratorios regionales”. Es un buen paso, aunque la discusión no debe terminar ahí.

En la construcción de la nueva Colombia, la que vamos a tener que construir y reconstruir cuando logremos contener el virus, la educación y la ciencia tienen que estar en el centro del debate.

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