Emoción no quita distanciamiento

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Llegó diciembre y debemos repetir como mantra: no podemos bajar la guardia contra el COVID-19. Repetimos: no podemos bajar la guardia contra el COVID-19. Entendemos que el año ha sido difícil, que la distancia social desgasta la salud mental, que hace falta el contacto físico, encontrarse con la familia, recorrer los alumbrados públicos, celebrar y honrar las tradiciones anuales. Pero la pandemia no ha desaparecido. Al contrario, los casos y los muertos siguen en aumento. La tragedia está por todas partes. El sistema de salud sigue en alerta. Y la vacuna, aunque cerca, todavía tiene un camino largo para aterrizar en nuestro país y ser administrada. Entonces, aunque es difícil, por el bienestar de nuestros seres queridos, por la salud de todos los que compartimos el territorio colombiano, no bajemos la guardia.

En un inusual acto de indisciplina sanitaria, la alcaldesa de Bogotá publicó fotografías del recorrido que hizo el domingo para celebrar varios eventos culturales bajo el alumbrado público navideño. En ellas, y en varias imágenes difundidas en redes sociales, se ve a la alcaldesa en cercanía de muchas personas que no guardaban la distancia social. Es decir, estaban haciendo todo aquello que, durante un año arduo, se ha venido insistiendo en que está prohibido. La misma mandataria dijo que “la Navidad es la época más feliz del año. Anoche pudo más la emoción y se formó aglomeración”. Entendemos el sentimiento, pero la Alcaldía no puede dar un pésimo ejemplo.

La ciencia es clara: sin distanciamiento social y en medio de la pandemia, esas aglomeraciones pueden ser mortales. ¿Cuántas personas saldrán contagiadas? ¿Cuántas tendrán que ser hospitalizadas? ¿Cuántas morirán? La alegría y la emoción no pueden servir de excusas cuando estamos enfrentando, como sociedad, un reto tan difícil.

La misma alcaldesa lo reconoce. En su cuenta de Twitter escribió que “con más gestores de convivencia corregiremos eso en las más de 2.000 actividades artísticas que tendremos”. Esperamos que así sea. La reactivación de la ciudad no puede echar por la borda todos los esfuerzos, liderados de hecho por el Distrito, en la contención de la pandemia.

Lo mismo aplica para el resto del país. En rueda de prensa reciente, Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la Organización Mundial de la Salud, dijo que “es recomendable celebrar en casa, evitar reuniones con gente de fuera de ella y, si hay encuentros, preferiblemente deben ser en el exterior, con distanciamiento físico y llevando tapabocas”. También advirtió que “lo ganado puede perderse fácilmente” y que “no es momento de complacencia, especialmente ahora que se acercan las vacaciones en muchos países”.

Al cierre de esta edición, Colombia suma 36.584 muertes por COVID-19 y más de 1,3 millones de casos. A medida que las personas han ido tomándose confianza e ignorando las recomendaciones, es de esperar que esos casos aumenten. Por eso, diciembre puede convertirse en un foco de contagio que condenaría a nuestro país a vivir unos meses angustiosos. El mejor regalo para nosotros, nuestros seres queridos y la salud pública colombiana es que nos cuidemos.

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