Fútbol para todos

El caso de María Paz Mora demuestra cómo las brechas de género y los estereotipos discriminatorios son promovidos desde la infancia. / Foto: Archivo particular

En una decisión que marca un precedente en la lucha por la equidad de género en el deporte, la Corte Constitucional acaba de fallar a favor de una niña después de que su equipo fuera expulsado de un torneo infantil de fútbol por haberla incluido en su nómina.

María Paz Mora, de 11 años, era la arquera titular del equipo Dinhos en la Liga Pony Fútbol de 2018. A pesar de haber aceptado en un principio la inscripción del equipo, el Comité Disciplinario del torneo sancionó y expulsó a Dinhos después de comenzado el certamen por una tener a una única niña entre sus integrantes; según los organizadores, aunque el torneo incluye grupo femeninos no permite equipos mixtos.

El papá de María Paz interpuso una tutela que la Corte Constitucional falló a su favor y determinó que los organizadores vulneraron los derechos de la niña y sus demás compañeros. El alto tribunal argumentó, con razón, que “la decisión sancionatoria de las entidades organizadoras del campeonato revela una postura sexista y discriminatoria frente a la práctica del deporte, que reproduce estereotipos culturales presentes a nivel estructural en la sociedad que presuponen la segregación fundada en el sexo y que resulta contraria a la dignidad humana y al derecho a la igualdad entre mujeres y hombres que predica la Constitución”.

Los organizadores del torneo —la División Aficionada del Fútbol Colombiano (Difútbol), la Liga de Fútbol de Bogotá y Creare Ltda.— se escudaron en el argumento de que Dinhos hizo una interpretación errada del reglamento, el cual al mencionar a “niñas y niños” se refiere a categorías femenina y masculina por separado. La Corte estableció que esto no era cierto y constató que la FIFA no solo permite sino que promueve la práctica del fútbol de manera conjunta entre niñas y niños hasta los 12 años.

Por ello, ahora la Difútbol y la Liga de Fútbol de Bogotá deberán pedirles perdón a María Paz y a su equipo e incluirlos en el certamen de este año, además de promover la integración de niñas y niños en el torneo.

Celebramos la decisión de la Corte, pues no solo era necesario proteger los derechos de María Paz y los demás niños, sino además condenar la discriminación flagrante que los organizadores intentaron ocultar bajo débiles argumentos y prohibiciones inexistentes.

El caso de María Paz demuestra cómo las brechas de género y los estereotipos discriminatorios son promovidos desde la infancia. Si su equipo consideraba que tenía la habilidades para figurar como arquera titular, ¿por qué no dejarla jugar? ¿Por qué segregar innecesariamente y reforzar esos discursos particularmente dañinos a una edad tan temprana?

Este año se han dado importantes discusiones en torno a la participación de las mujeres en el fútbol y sus derechos como deportistas. El debate que surgió en el primer semestre alrededor de la Liga profesional puso sobre la mesa la discriminación de algunos dirigentes hacia el fútbol profesional femenino, quienes se mostraron reacios a apoyarlo.

La victoria de María Paz es un llamado a los dirigentes y las organizaciones deportivas para que dejen atrás los prejuicios, y una motivación para todas las jugadoras que siguen enfrentando voces que dicen que no pueden jugar por el simple hecho de ser mujeres y niñas.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected].

Nota del director. Necesitamos de lectores como usted para seguir haciendo un periodismo independiente y de calidad. Por favor, considere adquirir una suscripción digital y apostémosle al poder de la palabra.

876451

2019-08-17T00:00:00-05:00

article

2019-08-17T00:00:20-05:00

[email protected]

none

El Espectador

Editorial

Fútbol para todos

18

4393

4411

 

Con el permiso de sus señorías...

La fotografía de un asunto mayor