La gira por Asia

Los resultados de la gira que el presidente Juan Manuel Santos adelantó la semana pasada por Japón y Corea son altamente favorables en materia de intercambio comercial, promoción de exportaciones y seguridad jurídica para la inversión extranjera en el país, amén de reforzar las posibilidades de aprobación del escurridizo TLC con Estados Unidos. Dentro de este panorama, los objetivos propuestos al inicio del periplo asiático se cumplieron a cabalidad.

De ahí, quizás, la cara de satisfacción del primer mandatario cuando dijo que su visita era un “sueño cumplido”. Estos dos países juegan de manera muy importante en el escenario internacional, no sólo por su importancia estratégica, sino por su desarrollo tecnológico, su lugar preponderante en el comercio mundial, sus cuantiosas inversiones en países en desarrollo y su posicionamiento dentro de los países de la APEC, selecto club al cual Colombia aspira a ingresar como miembro pleno con el apoyo de Corea. Esos hechos son motivos más que suficientes para reforzar las relaciones con países a los cuales nos unen lazos de solidaridad muy especiales, como en el caso de Corea, desde la participación del Batallón Colombia durante el conflicto bélico de la segunda mitad del siglo pasado. De allí que, por su simbología, la visita que Santos hiciera al paralelo 38, lugar emblemático de la división de las dos Coreas, vaya mucho más allá de una mera escala protocolar.

Este relanzamiento de las relaciones bilaterales con los dos países asiáticos ya dio frutos concretos. Con respecto a Japón, la tercera economía del mundo, hay que destacar en primer lugar la firma de un tratado mediante el cual se protegen las inversiones recíprocas, amén del avance en la concreción de un TLC bilateral, similar a los que la actual administración viene negociando con otros países del mundo. En el caso de Corea fueron varios los logros que el propio Santos definió al decir que “a partir de hoy estamos elevando el nivel de nuestras relaciones bilaterales a una Asociación Global de Cooperación, lo que significa que hemos decidido ampliar nuestra agenda con una visión de mediano y largo plazo”. Fuera de reforzar los tradicionales lazos de amistad dentro de una relación especial desde el punto de vista diplomático, en materia comercial y económica Corea pone a Colombia en un punto similar al que tiene a Estados Unidos y Japón. Asimismo, se firmaron cinco convenios comerciales, se tiene previsto firmar el TLC bilateral para comienzos del próximo año y ya hay ofertas de inversión directa de empresas del país asiático en Colombia.

El otro hecho significativo es el que tiene que ver con el TLC de Colombia con Estados Unidos. Dentro del complejo entramado que existe en el país del norte hay en la actualidad tres acuerdos de libre comercio que están haciendo cola para su aprobación: Corea, Colombia y Panamá. Los demócratas querían una aprobación separada, primero el asiático y luego los latinoamericanos. Sin embargo, las presiones de la oposición republicana y sus nuevas mayorías en la Cámara forzaron a la administración Obama a considerar las tres solicitudes en paquete. El acuerdo representa cerca de seis veces más de lo que significa para Colombia. De ahí que las presiones que el presidente de dicho país, Lee Myung-bak, ha ejercido sobre la Casa Blanca sean fuertes. Ahora, tras la visita del presidente Santos a Seúl, queda fortalecida la alianza para aunar esfuerzos y esperar que se cumplan los buenos augurios de la aprobación en octubre de los mismos.

Por lo anterior no fue gratuita la conversación entre Santos y Obama, en la cual el segundo aseguró que ya se cuenta con los votos suficientes para la aprobación de los TLC. Las próximas semanas dirán hasta dónde los buenos deseos se traducen en realidades concretas. Pero, por ahora, la gira al Asia es un nuevo tanto que se anota la diplomacia colombiana.

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