Hinchas que arruinan el fútbol

Ahora que empieza una nueva liga, ¿por qué no aprovechar la oportunidad para convertirnos en una mejor hinchada, construir una cultura que glorifique el deporte por lo que es y no que se reduzca a la violencia y la mezquindad?

Las amenazas contra Nicole Regnier son una muestra más de que ciertos hinchas están arruinando el fútbol.

La liga profesionall de fútbol femenino de Colombia por fin está comenzando a tomar forma, con varios equipos contratando sus plantillas y con buenas noticias de mujeres que por fin ven la oportunidad de dedicarse a hacer aquello que las apasiona y, sobre todo, para lo que tienen talento. Sin embargo, también han surgido problemas que recuerdan que ciertos sectores de la hinchada siguen empecinados en perpetuar una cultura hostil dentro del fútbol.

Nicole Regnier, delantera que estuvo en los Juegos Olímpicos con la selección Colombia y que llevaba varios años jugando fuera del país, fue contratada por el América de Cali, uno de los 21 equipos comprometidos con la liga femenina que comenzará el año entrante. El momento de felicidad de poder volver al país a jugar de manera profesional, no obstante, se ha visto teñido por una reacción ridícula, deplorable, de ciertos hinchas.

Regnier ha sido una fanática declarada del Deportivo Cali y ahora, por haber firmado con su rival de patio, varias personas la han insultado y amenazado, al punto que la futbolista y varios directivos han tenido que salir a explicar lo obvio: que en el ámbito profesional uno juega allí donde le ofrecen un contrato, y que no hay motivos para hacerle la vida imposible a una jugadora por haber aceptado hacer parte del América.

Lo explicó Regnier en una publicación de Instagram: “El Deportivo Cali siempre estará en mi corazón. Los sentimientos por el equipo del que se es hincha no desaparecen. El cariño por la hinchada tampoco. En Cali y en el país entero hay muchísimo talento, así que los invito a todos a que apoyemos juntos esta iniciativa de la Dimayor, sin importar de qué equipo sean hinchas”. Y lo propio hizo Tulio Gómez, presidente del América, al decir que “lo más importante es crear conciencia de que los hinchas del Cali y del América no son enemigos. Tenemos que erradicar la violencia”.

Esta situación lamentable es un amargo recordatorio de que los estadios del país y la cultura construida alrededor del fútbol están llenos de hinchas que han sido incapaces de adoptar una posición reflexiva y que utilizan la pasión como excusa para convertir el espectáculo en violencia verbal y, muchas veces, física. ¿En qué momento permitimos que un espacio que debería ser de encuentro para el país entero, sin importar edad, género y afición, normalizara la hostilidad como forma de relacionarse con aquellos que piensan diferente?

Como hemos dicho en otras ocasiones —tantas, tal vez, que la frustración es inevitable—, el país está en mora de recuperar el fútbol de las garras de esas personas que confunden la agresión con la pasión. Necesitamos estadios en paz, ser capaces de entendernos pese a lo mucho que queramos a un equipo.

El llamado de Regnier es necesario. Ahora que empieza una nueva liga, que ya de por sí ha tenido que sortear miles de obstáculos, ¿por qué no aprovechar la oportunidad para convertirnos en una mejor hinchada, construir una cultura que glorifique el deporte por lo que es y no que se reduzca a la violencia y la mezquindad?

La noticia aquí debe ser que hay muchas mujeres que por fin encontraron el apoyo que necesitaban para perseguir su sueño de ser futbolistas. Un sueño que necesita, claro, del acompañamiento de los aficionados, pero alrededor de la maravilla del deporte y no de quienes se aprovechan de él para diseminar su odio. Esperamos que no haya más agresiones que nos distraigan de ese triunfo histórico.

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