La persecución a los policías

Debemos respaldar y rodear a la Fuerza Pública ante esta nueva y ruin amenaza en su contra. / Foto: Archivo

Una muy preocupante situación se ha venido denunciando en el país, con ecos de los peores años de la guerra contra el narcotráfico. Son varios los policías asesinados en medio de un presunto “plan pistola” en retaliación por los avances recientes de la Fuerza Pública. Además de rodear a los uniformados, los esfuerzos de todas las autoridades deben estar enfocados en detener este inaceptable flagelo.

Las alarmas las prendió el defensor del Pueblo, Carlos Negret, quien señaló que “en el monitoreo que adelanta el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo se ha podido identificar el escenario de riesgo de posibles ataques y atentados mediante la modalidad de plan pistola por presuntos integrantes del Eln y de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (Agc) contra miembros de la Fuerza Pública, principalmente contra la Policía Nacional”. También explicó que se están pagando hasta dos millones de pesos por los asesinatos, copiando una táctica empleada por Pablo Escobar. Chocó, Antioquia, Cauca, Nariño, Arauca, Norte de Santander, Cesar, Córdoba, Cundinamarca (Soacha) y el Distrito Capital de Bogotá son los puntos donde la Defensoría ha pedido centrar su atención.

Las autoridades no descartan que en efecto esté en curso un “plan pistola”, el cual atribuyen al clan del Golfo, banda criminal asociada con el narcotráfico. Ayer, el policía Geiner Eduardo Sanabria Montenegro fue asesinado en el Meta en hechos que han sido atribuidos a la retaliación. Con él se cuentan por lo menos nueve uniformados asesinados a lo largo y ancho del país.

El director de la Policía Nacional, general Jorge Hernando Nieto, hizo un llamado de atención a los uniformados bajo su cargo, diciendo que “no podemos descuidarnos y seguir llevando las cosas común y corriente. Aquí hemos visto casos donde se les dice, se les llama y se les pide ‘no salgan’. Y salen. Se les dice ‘no anden solos’. Y lo hacen”. También dijo que “no vamos a escondernos. Por el contrario, debemos ser contundentes, pero tomando todas las medidas. Cada muerte de cada policía nos debe hacer reflexionar y generar acciones que sean apropiadas en derecho, pero contundentes en acciones para contrarrestar el accionar de estos criminales”.

Respaldamos la actitud de la Fuerza Pública. Paradójicamente, la existencia de un plan tan vil en su contra es un testimonio de los avances que ha tenido y de su importancia en este momento de coyuntura histórica para el país. La necesitamos para enfrentar los retos del posconflicto y para que coarte el crecimiento de las bandas criminales y el narcotráfico.

No dudamos que las autoridades, incluyendo la Fiscalía, ya están tomando todas las medidas necesarias para que no caigan más víctimas entre nuestros policías. No obstante, también hay que seguir dando los debates nacionales sobre cuál es la mejor manera de enfrentar el monstruo de mil cabezas en que se ha convertido el narcotráfico. Una modificación en la política de drogas no sólo está en deuda, sino que se muestra urgente. Si no se les corta la fuente de financiación, no puede hablarse de un país en paz mientras siguen persiguiendo a los uniformados.

 

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