Maestros en paro

Lo que está en juego es la esencia de la calidad de la educación de Colombia.

A menos que la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode) haya cambiado de parecer a último momento y contestado el llamado del Gobierno Nacional para regresar a la mesa de negociación, hoy se cumple el sexto día del paro de maestros y se verán marchas en todo el país. Más allá de los discursos típicos que secuestran el debate en este tipo de situaciones, esta debería ser la oportunidad para entender la importancia de los docentes para el futuro de Colombia y cómo podemos incentivar su labor.

El paro indefinido de maestros tiene a 350.000 docentes en todos los departamentos del país sin desempeñar sus labores, lo que afecta la educación de cerca de ocho millones de niños. El cese de actividades tiene varios motivos, que alegan sus organizadores. Carlos Rivas, presidente de Fecode, le explicó a El Espectador que este paro se debe principalmente a la falta de acuerdos en torno a la implementación de la jornada única, así como a los viejos problemas en torno al servicio de salud para los maestros.

Rivas enumera varias quejas: no hay acuerdo sobre el número máximo de alumnos por maestro (Fecode pide 15, mientras que el promedio total está entre 35 y 40); no hay infraestructura adecuada para implementar la jornada única; el proceso de licitación del prestador de servicios de salud para los maestros está estancado, después de haber sido declarado desierto en enero de este año, y no hay reglas claras para mejorar la remuneración de los profesores que emprendan estudios para mejorar sus habilidades. En medio de todo, hay una pelea por el aumento salarial, que Fecode dice que ha sido insuficiente, y también ha expresado su preocupación porque el Gobierno no ha querido hablar de la nivelación de los años 2020 y 2021, así como discutir las primas de 60.000 maestros que están en riesgo por una decisión del Consejo de Estado.

En este panorama tan complejo, no puede decirse que el Gobierno no haya mostrado voluntad. De hecho, la posición oficial es que el paro es “injustificado”, pues el Estado viene cumpliendo los acuerdos. Sobre la negociación de la nivelación futura, la ministra de Educación, Yaneth Giha, expresó la razonable posición de que “el Ministerio no va a comprometer recursos que le corresponden al siguiente gobierno”. Sobre los sueldos actuales, el presidente Juan Manuel Santos dijo que “hemos llegado a puntos en donde se refieren a beneficios económicos donde no podemos ceder o no podemos darles lo que piden porque simplemente no tenemos los recursos”.

La discusión no es sencilla. El país ya está invirtiendo más de $32 billones al año en el rubro de educación, pese a estar en una época de vacas flacas, una apuesta que hemos respaldado por lo necesaria.

Sin embargo, también hay que entender que lo que está en juego es la esencia de la calidad de la Colombia futura. Hace poco discutíamos en este espacio el ejemplo de los colegios cohete, aquellos centros educativos donde, gracias a maestros brillantes y comprometidos, se revoluciona la educación y se les da una oportunidad invaluable a cientos de niños colombianos. En esta Colombia que se sueña sin guerra, ser maestro debe convertirse en una posición de prestigio, un proyecto de vida que no implique innecesarios sacrificios. Para eso, estamos viendo, se necesitan más recursos. Esperamos que Fecode y el Gobierno puedan definir pronto una hoja de ruta viable.

 

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