Más allá de la visa...

Más allá de la euforia por la eliminación de la visa Schengen, la cual se haría efectiva en el último trimestre del año, o de la creación del Fondo Fiduciario de la UE para el posconflicto, la Cumbre Unión Europea y los países de América Latina y el Caribe (Celac) muestra que hoy la mirada del Viejo Continente hacia la región es de socios con metas comunes.

Por fin se supera aquella mirada colonial disfrazada con la retórica de dos regiones con valores comunes. Para celebrar también.
 
En estas cumbres siempre abundan las declaraciones, los apoyos verbales, los mensajes y los diálogos tras bambalinas, pero ésta arrojó, además, una hoja de ruta clara y precisa de trabajo entre la UE y la Celac con temas generales que conciernen a toda la región y algunos particulares a Colombia, que, si quiere, podrá aprovechar con creces.
 
La nueva hoja de ruta aborda líneas de cooperación como ciencia, innovación y tecnología; desarrollo sostenible, integración regional e interconectividad; educación y empleo que le apueste a la cohesión social; inversión empresarial y refuerzo de los intercambios y becas de educación superior, entre otros temas.
 
En total son diez los puntos de la hoja de ruta.
 
Ya sea porque China se vino con todo a la región, o por la crisis económica europea, o por la tensión con Rusia a raíz de la crisis ucraniana, o incluso por la fuerte migración africana, sean las razones que sean, la otra mirada de Europa hacia la región es bienvenida. Es un salto cualitativo que exigirá de ambas partes profesionalismo y no burocracia, que exigirá diálogo abierto, practicidad en la toma de decisiones y ejecución para que la hoja de ruta no quede sobre el papel.
 
Así, la UE tendrá como reto comunicar los programas y herramientas disponibles a partir de ahora para que este trabajo de socios pueda darse de la mejor forma. Al mismo tiempo, las entidades colombianas responsables deberán espabilarse para sacar el mejor provecho de estos nuevos instrumentos, porque serán también aprovechados por otros socios latinoamericanos, como México, Brasil, Chile y la misma Argentina.
 
Habrá programas y oportunidades de innovación que exigirán más diálogo y trabajo con entidades como Colciencias. Se reforzará la cooperación birregional en materia de medio ambiente y cambio climático, que necesitará aún más presencia del ministerio del ramo. También se trabajará más en cooperación triangular con países de la región y se reforzará la inversión en la pequeña y mediana empresa, siempre buscando equilibrio entre producción y repartición equitativa de ingresos para combatir la pobreza desde la práctica empresarial.
 
En educación superior se ofrecen para los próximos años, en el marco del programa Erasmus, la movilidad de cerca de 6.000 estudiantes de la región, y se otorgarán 3.500 becas, lo que implica estimular cada vez más nuestra educación e invertir en los jóvenes para que obtengamos mejores puntajes en algo tan elemental como la comprensión de lectura.
 
De hecho, y a propósito, esta nueva hoja de ruta entre la UE y Celac debe ser leída entre líneas por nuestros funcionarios e instituciones para comenzar a sacarle provecho. Se trata de que Colombia se convierta en el primer país en aprovechar esta oportunidad para que sus objetivos no sean devorados por el agujero negro de la burocracia y la incompetencia. La oportunidad está abierta.
 
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