Más sentido común sobre el aborto

La interrupción voluntaria del embarazo es un tema constantemente secuestrado por el ruido del radicalismo. Quienes se oponen al aborto como derecho suelen tratar a las mujeres como asesinas irresponsables, cerrando cualquier posibilidad de diálogo. Eso es una lástima, porque en la realidad colombiana son demasiadas las mujeres que tienen que enfrentarse a esta difícil situación, en un estado de vulnerabilidad que atenta contra su salud. En medio de los gritos es imposible observar que, sentándose a analizar caso a caso, aproximarse al tema desde el enfoque de los derechos —y no de la penalización— debería ser el sentido común.

La pregunta de fondo sobre el aborto es la siguiente: ¿debería una mujer que interrumpa su embarazo pagar cárcel por eso? Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2010 y 2014 se realizaron en el mundo 25 millones de abortos peligrosos. ¿Es lógico imaginar a todas esas mujeres en prisión? La Corte Constitucional, desde el 2006, dijo que no en tres casos: cuando el embarazo sea producto de una violación, cuando el feto tenga una malformación y cuando la salud (tanto física como mental) de la mujer corra riesgo.

Por mucho tiempo, esa sentencia ha sido criticada por prominentes figuras conservadoras por ser supuestamente antidemocrática. En el pasado se han recolectado firmas para un referendo que buscaba penalizar el aborto en todos los casos, y Alejandro Ordóñez utilizó su tiempo en la Procuraduría para entorpecer la ejecución de la sentencia. Sin embargo, una encuesta publicada esta semana arroja una cifra esperanzadora: el 65 % de los colombianos están a favor de las causales de la interrupción voluntaria legal en Colombia.

La Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres realizó una encuesta que llegó a las 32 capitales del país. En 2.277 hogares colombianos, los encuestadores de la firma Cifras y Conceptos preguntaron por la forma como los colombianos ven los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, el papel del Estado a la hora de garantizarlos, si sienten que tienen suficiente información sobre ellos y si creen que es importante que los políticos empiecen a ponerlos en su agenda.

Es un resultado significativo estadísticamente, y con detalles, sobre la posición de los colombianos en un tema que ha sido visto como tabú por demasiados años.

En total, el 81 % de los encuestados dijo que la mujer es quien decide si quiere tener hijos. Juliana Martínez, directora de la Mesa, explicó a El Espectador que “uno puede ver cómo cada vez es más cierto que las percepciones sobre el tema se están transformando. Esto es muy importante para una sociedad que tradicionalmente ha creído que las mujeres son madres y ya”.

¿Por qué, entonces, si los colombianos entienden que una mujer víctima de violación —por ejemplo— tiene derecho a interrumpir su embarazo, los médicos, hospitales y jueces a lo largo y ancho del país insisten en entorpecer las solicitudes de abortos legales? ¿Por qué los políticos le huyen al tema? ¿Por qué, salvo ineficientes proyectos del Ministerio de Salud, el Estado ha sido incapaz de comunicar adecuadamente la existencia de este derecho? El resultado es que demasiadas mujeres abortan de manera insegura o toman decisiones sin contar con toda la información sobre sus opciones.

El estigma, nos parece, se debe a que el debate público se da a menudo desde la perspectiva macro, donde los motivos de las mujeres para abortar suelen ignorarse y silenciarse. Esperamos que esta encuesta sea el campanazo necesario para que todos los involucrados en la política pública vean que el país quiere más sentido común sobre el aborto y menos extremismos dañinos. Es por los derechos de las colombianas.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.

 

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