La mirada de Pepe Sánchez

Colombia perdió a un grande y recae sobre las nuevas generaciones de artistas seguir experimentando y encontrando formas de contar y crear la identidad nacional.

Con su obsesión por los encuadres que contaran una historia y por crear productos de autor con una identidad clara, la influencia de Sánchez sobre la manera como varias generaciones de colombianos entendían el país es indescriptible. Sus historias han demostrado ser inolvidables. / Foto: Archivo - El Espectador

Hacia el final de miércoles 21 de diciembre, en la clínica Colombia de Bogotá, murió víctima de un cáncer Luis Guillermo Sánchez, más conocido como Pepe Sánchez, a sus 82 años. La sobrecogedora muestra de afecto y admiración con la que el país recibió la noticia es el testimonio del legado artístico de un hombre que ayudó a construir la identidad nacional a través de sus historias.

Sánchez nació en Bogotá el 26 de octubre de 1934 y construyó una carrera legendaria como director de televisión, guionista y actor. Estudió en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional y fue locutor de la emisora HJCK. Su principal éxito, pese a la multiplicidad de sus intereses, fue como director, dado que ayudó a inventar la manera en que se hacían telenovelas en el país, y a su impresionante habilidad para sacar lo mejor de sus intérpretes.

No en vano, Margarita Rosa de Francisco, protagonista de Café (1994), uno de los proyectos más icónicos de Sánchez, publicó un sentido video al enterarse de la noticia diciendo que él fue quien “marcó” su vida profesional. En una entrevista de hace un par de años con Kien y Ke, el director había dicho que su musa era De Francisco, pues encarnaba las características que aprecia en los actores.

Su pasión, dijo en la misma entrevista, era “contar historias” inspirado por el movimiento conocido como “nuevo realismo”. Don Chinche, su primera producción, que estuvo al aire entre 1982 y 1989, fue una comedia que se atrevió a experimentar en las formas de contar una realidad social rara vez vista hasta entonces en la televisión, lo que tuvo buena acogida entre las audiencias que ayudaron a la producción a tener esa longevidad. Como lo explicó la periodista Viviana Londoño, con Don Chinche “logró que los televidentes se identificaran con sus personajes y reivindicó así la cultura y la identidad de un país que todavía no se reconocía en la pantalla”.

Con su obsesión por los encuadres que contaran una historia y por crear productos de autor con una identidad clara, la influencia de Sánchez sobre la manera como varias generaciones de colombianos entendían el país es indescriptible. Sus historias han demostrado ser inolvidables.

Por eso, no deja de ser frustrante que en la entrevista con Kien y Ke, y en otros espacios, se haya quejado de la falta de trabajo en el final de sus años, lanzando una sentencia: “Colombia olvida con frecuencia”. Esa es una realidad que muchos creadores del país enfrentan y que tiene difícil solución, pues por la naturaleza del mercado, la estabilidad laboral a largo plazo es un problema complicado de resolver.

Un buen paso es el proyecto de ley que adelanta la representante a la Cámara Clara Rojas, que busca que se paguen regalías a los creadores cada vez que las obras se vuelvan a transmitir y que introduce medidas para cobrar la reproducción de las creaciones fuera del país. La Dirección Nacional de Derechos de Autor apoya esta iniciativa que, de manera apropiada, ha sido bautizada como la Ley Pepe Sánchez.

Colombia perdió a un grande y recae sobre las nuevas generaciones de artistas seguir experimentando y encontrando formas de contar y crear la identidad nacional. Les queda el ejemplo de un apasionado por mirar y contar historias.

 

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a [email protected]

últimas noticias

Redacción al desnudo - 16 de julio de 2018

La historia condenará a Ortega y Murillo

Insistir en la paz

Sin miedo a la verdad

¿Por qué la tardanza?