Nepal: una tragedia triple

LA DE NEPAL ES UNA TRAGEDIA TRIPLE. Primero, por los casi 4.000 muertos que ha dejado —hasta ahora— el terremoto de magnitud 7,9 en la escala de Richter que sacudió a ese país este fin de semana.

En la capital, Katmandú, hay cientos de miles de personas durmiendo a la intemperie y con miedo de regresar a sus casas, debido a que la tierra sigue temblando. El domingo hubo 17 réplicas, una de ellas, de 6,7 en la escala de Richter.

Y es en estas condiciones que cientos de rescatistas y voluntarios siguen buscando sobrevivientes. Como si fuera poco, muchos de quienes han sido encontrados con vida han tenido que ser tratados en la calle, debido a que los hospitales se encuentran atiborrados.

Segundo, por lo ocurrido en el monte Everest, en la frontera entre Nepal y China, donde una avalancha —producida, precisamente, por este sismo, uno de los de mayor intensidad en 81 años— acabó con la vida de al menos 22 montañistas.

Otros se encuentran desaparecidos en medio de cifras que nadie se atreve a proyectar. Los rescatistas buscan sobrevivientes entre la nieve y con las dificultades propias de un rescate a tal altura. Es la peor avalancha que se haya vivido en el Everest. Incluso peor que la ocurrida el 18 de abril del año pasado, en la que murieron 16 personas.

Hay que decirlo: Nepal no cuenta con los recursos suficientes para enfrentar una crisis como esta. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), este país tiene, apenas 2,1 doctores y 50 camas de hospital por cada 100 mil habitantes. Nepal necesita ayuda. Ya han empezado a llegar donaciones.

La OMS ha entregado medicamentos e implementos sanitarios suficientes para atender a 40 mil personas durante tres meses. Pero falta. “Naciones Unidas está apoyando al Gobierno de Nepal en la coordinación de las operaciones internacionales de búsqueda y rescate y está preparándose para organizar un gran esfuerzo de asistencia”, sostuvo Ban Ki-moon, secretario general de la ONU, al respecto.

El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, ha dicho que “podemos ayudar como lo hicimos en su momento con el tsunami en Japón. Si tenemos la oportunidad lo haremos, como hicimos con las inundaciones recientemente en Chile”.

Como si fuera poco, hay un tercer aspecto que hace de esta tragedia una de grandes proporciones y es lo sucedido con el patrimonio cultural de Nepal, catalogado por Ban Ki-moon como “insustituible”. Varios monumentos se vieron seriamente afectados con el terremoto de este fin de semana. La Torre Dharahara, uno de los atractivos turísticos de Katmandú, quedó hecha escombros tras el sismo.

La torre, construida en 1832 por el entonces primer ministro de Nepal, Bhimsen Thapa, y reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, tenía nueve pisos de altura y una escalera en espiral con 213 escalones: hoy se levantan unos pedazos entre el polvo y los escombros. Se teme que ocurra lo mismo con otras tres ciudades consideradas patrimonio de la humanidad: Patan, Bhaktapur y Lumbini, lugar donde, según la tradición, nació Buda hace 2.600 años.

Lo sucedido en Nepal es una alerta para todos los países que, como Colombia, son proclives a sufrir un terremoto de estas proporciones en su territorio. Una tragedia que puede causar miles de muertos, llevar a todo un sistema de salud al colapso y acabar con el patrimonio histórico de una Nación. La pregunta de siempre es si estamos preparados para tal suceso.

 

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