No más demoras en la modernización de los taxis

Una de las mejores propuestas en el habitualmente estéril debate sobre el transporte público en Bogotá fue la de modernizar los taxis a través de la incorporación de tabletas inteligentes. Sin embargo, la implementación de la medida, que ha enfrentado terca oposición por un grupo considerable de taxistas, tuvo que suspenderse por un problema jurídico. Ahora que se está solucionando, esperamos que el Distrito pueda cumplir por fin su cometido.

La semana pasada, el Ministerio de Transporte abrió para comentarios el borrador de la regulación del transporte público de lujo, en el que se incluye la implementación de tabletas dentro de los vehículos. Este paso es importante porque el Consejo de Estado había tumbado la reglamentación previamente expedida por el Ministerio, argumentando que no se había consultado previamente con la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC). Esa decisión del tribunal administrativo obligó al Distrito de Bogotá a suspender momentáneamente la implementación de las tabletas por no tener sustento jurídico.

La nueva reglamentación propuesta por el Ministerio de Transporte también soluciona otro problema, pues permite que los vehículos de servicio general, y no sólo los de lujo, incluyan las tabletas. La intención de la Alcaldía de Bogotá es que todo el parque automotor taxista de la capital cuente con ese servicio.

Lo dijo en su momento el alcalde, Enrique Peñalosa: las tabletas son “una modernización que hay que hacer para mejorar el servicio de los ciudadanos”.

En síntesis, la modernización, que es una respuesta directa a las quejas de los usuarios capitalinos en contra del servicio de taxis, busca fomentar la transparencia y la seguridad. Las tabletas permiten que tanto taxista como cliente sepan con anterioridad el valor del recorrido y la ruta que se va a seguir. Eso evita, entre otras cosas, el problema de los taxímetros adulterados y de los cobros irracionales.

Insistimos en la idea que ya hemos planteado en este espacio: el gremio de taxistas debería estar recibiendo con brazos abiertos esta medida. Ante la calidad de los servicios como Uber, Cabify y aplicaciones similares, y teniendo en cuenta años de desconfianza de los ciudadanos, la mejor manera de enfrentar el problema es mejorar la calidad del servicio público. Ganamos todos.

Por eso, una vez se cumpla el plazo de comentarios (15 días a partir del martes de la semana pasada) y la regulación quede en firme, la Secretaría de Transporte debe continuar con la implementación de las tabletas, a ver si por fin tenemos “taxis inteligentes”.

Los reclamos de los taxistas, por supuesto, deben ser escuchados, y está claro que una tableta no va a solucionar todos los problemas que enfrenta el gremio. Pero sí le envía un mensaje claro a la ciudadanía y, además, es un incentivo para seguir buscando ideas novedosas. La tecnología, que ha sido estigmatizada en los años recientes, no debe ser vista como el enemigo, sino como una aliada esencial para el bienestar de la ciudad.

¿Está en desacuerdo con este editorial? Envíe su antieditorial de 500 palabras a yosoyespectador@gmail.com.

 

últimas noticias

Se agota la paciencia

El testamento de un testigo ignorado