Orgullo paralímpico

Los deportistas paralímpicos tienen que superar —además de los obstáculos de un país donde dedicar el proyecto de vida al deporte es una apuesta muy difícil de hacer— el estigma que produce la condición de discapacidad y el desinterés de patrocinadores y el público.

La participación histórica en los paralímpicos no puede pasar desapercibida. / Foto: CPC

Confirmando el momento excepcional que vive del deporte colombiano, la delegación nacional que nos representó en los Juegos Paralímpicos de Río 2016 terminó una participación histórica, al duplicar las medallas obtenidas también este año en los Olímpicos. Una clara señal de que la inversión en los atletas rinde sus frutos y una invitación para que el sector privado y la audiencia en general —medios de comunicación incluidos— no subestimen a los deportistas paralímpicos.

Tanto en Pekín 2008 como en Londres 2012, la delegación paralímpica colombiana obtuvo dos medallas. Ningún oro. En Río 2016, los récords quedaron destrozados: dos medallas de oro (en natación y atletismo), cinco de plata (cuatro en natación y una en atletismo) y diez de bronce (cinco en atletismo, tres en ciclismo y dos en natación), para un total de 17 medallas, además de 38 diplomas, entregados a quienes ocupan entre el cuarto y el octavo puesto en una prueba.

Como dijo Julio César Ávila, presidente del Comité Paralímpico Colombiano, “llevamos 39 deportistas con la idea de lograr la mejor actuación de nuestra historia y lo conseguimos. Habrá un antes y un después de esta actuación”. En efecto, una participación impresionante que se ganó la admiración del país entero.

Por supuesto, el camino no fue fácil. Los deportistas paralímpicos tienen que superar —además de los obstáculos de un país donde dedicar el proyecto de vida al deporte es una apuesta muy difícil de hacer— el estigma que produce la condición de discapacidad y el desinterés de patrocinadores y el público. Por eso, en este caso, el Estado puede sacar pecho: el 95 % de la financiación del proceso de estos atletas fue promocionado por Coldeportes. Fueron aproximadamente $13.000 millones destinados para la preparación durante los cuatro años previos a Río 2016, y el resultado contundente debe ser un incentivo para que, pese a que estamos en tiempos difíciles en materia económica, el Gobierno siga jugándosela por los atletas del país. Si algo ha demostrado este año es que cuando hay apoyo, ellos devuelven la inversión con creces.

Especialmente porque, como lo hemos dicho en cada uno de los triunfos deportivos de este 2016, el éxito es contagioso e inspirador, y son muchos los jóvenes que se sienten llamados a seguir los pasos de los atletas que están dejando en alto el nombre de Colombia. Como también dijo Ávila, “vienen muchos atletas paralímpicos detrás. Lo mejor está por venir”, y hay que seguir construyendo el ambiente ideal para que esos sueños no se vean truncados.

Además de la financiación estatal, Ávila señaló más cosas que cambiaron en esta oportunidad: “Por primera vez se transmitieron los Juegos Paralímpicos para Colombia, la directora de Coldeportes nos acompañó, los medios impresos y digitales, así como la radio, estuvieron muy pendientes”. Eso demuestra que cuando los reflectores se prestan para llamar la atención sobre los deportistas, esto atrae audiencias y cambia el ánimo del país entero, que empieza a sentirse orgulloso de sus atletas paralímpicos.

Este es sólo el comienzo y esperamos que se logre la consolidación de una mejor organización para potenciar el talento que hay en Colombia. Mientras tanto, queremos expresarles nuestra gratitud a todos nuestros medallistas. Esa es la clase de ejemplo que este país necesita.

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