¿Qué pasó en Saludcoop?

Independientemente de quién tenga la razón al final, lo ocurrido con Saludcoop demuestra los problemas de la administración de la salud en el país y por eso los usuarios merecen obtener respuestas.

La vinculación formal de Carlos Palacino a las investigaciones por lo ocurrido en Saludcoop cuando era su presidente debe ser un primer paso para esclarecer qué fue lo que ocurrió.

El fiscal general de la Nación, Néstor Humberto Martínez, cumplió su promesa al tomar posesión del cargo de que en un mes habría una decisión sobre lo ocurrido con Saludcoop, uno de los vacíos que dejó la Fiscalía de Eduardo Montealegre y un caso en el que el país ha pedido de manera insistente entender qué fue lo que pasó.

Contrasta esta acción con el anuncio del exfiscal (e) Jorge Perdomo, quien faltando 15 días para terminar su periodo vio la necesidad de publicar en medios de comunicación su idea de que, al parecer, no había pruebas para decir que lo que pasó en Saludcoop fue un acto de corrupción. En aquel momento pedimos que la Fiscalía, sea cual fuere su decisión, actuara a través de sus procesos y no concediendo entrevistas informando que, básicamente, no sabe qué ocurrió.

Y menos cuando este caso levantó tantas suspicacias dado que el exfiscal Montealegre fue un muy bien remunerado abogado y amigo personal de Carlos Palacino, expresidente de Saludcoop. Esperábamos un avance durante su mandato en las investigaciones, como sí ocurrió en muchos otros temas, pero al final no hubo noticias, más allá de las declaraciones de Perdomo a la salida.

Ahora, la Fiscalía ha vinculado formalmente a Palacino por presunto desvío de recursos de la salud, lo que significa que será interrogado y en menos de un semestre tendremos una decisión oficial sobre si hay motivos para imputarle cargos o definitivamente el expresidente de Saludcoop no incurrió en ningún delito.

Resolver esa pregunta no es asunto menor. Son varias las versiones que respaldan la idea de que la corrupción tiene maniatado al sistema de salud y que este de Saludcoop es un caso emblemático al respecto.

Fue la Contraloría de Sandra Morelli la que prendió las alarmas por Saludcoop. Según el ente de control, se encontró que cerca de $1,4 billones que debían entrar al sistema de salud fueron desviados para invertir, por ejemplo, en edificios para la EPS y hasta en proyectos inmobiliarias como Villa Valeria, un complejo residencial y hotelero de lujo en el Meta. El nuevo contralor, Edgardo Maya Villazón, confirmó que la Contraloría sigue a la espera de que se responda qué ocurrió con esos recursos.

No obstante, el exfiscal Perdomo dijo que “se habla de una gran situación de corrupción, pero las pruebas no existen”. Por ejemplo, una investigación de la firma extranjera Crowe Horwath tasó las pérdidas de Saludcoop en apenas unos $74.776 millones. Cuando El Espectador le preguntó a la Superintendencia de Salud sobre ese informe, que contradice los motivos de la intervención de Saludcoop, se reiteró en que los hallazgos fiscales de la Contraloría son la posición que el Estado acepta como válida.

El año pasado, después de cuatro años de intervención, el Gobierno ordenó la liquidación del Grupo Saludcoop y más de seis millones de pacientes fueron transferidos a Cafesalud, una EPS que hacía parte del mismo grupo. Y mientras tanto, la investigación quieta.

Independientemente de quién tenga la razón al final, lo ocurrido con Saludcoop demuestra los problemas de la administración de la salud en el país y por eso los usuarios merecen obtener respuestas. Esperamos que el nuevo impulso dado por la Fiscalía, acelerando la investigación y no con sentencias por micrófono, sirva para obtenerlas.

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