La pobreza colombiana

¿Estamos creando en Colombia las condiciones necesarias para que la pobreza no tenga cabida?

El país muestra señales de mejoría en la lucha contra la pobreza, pero las deudas pendientes invitan a preguntarse si estamos haciendo lo necesario para atacar las raíces estructurales del problema. /Nelson Sierra

Durante la celebración del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, el pasado lunes 17 de octubre, el Departamento de Prosperidad Social reveló cifras sobre cómo va la lucha en el país para que las personas salgan de situaciones económicas precarias. Aunque hay avances que no pueden negarse, y debe celebrarse la intención del Estado por intervenir de manera contundente en las poblaciones más vulnerables, quedan dudas sobre si estamos haciendo lo necesario para darles sostenibilidad independiente a las personas que abandonan la pobreza.

En los seis años de la administración de Juan Manuel Santos, según los datos de Prosperidad Social, 4,6 millones de personas superaron su condición de pobreza. En promedio, los departamentos del país redujeron las cifras de colombianos en estado económico precario en 9,4 %. Más interesante aún es ver que los departamentos donde más se ha reducido esa número. Sucre (-19,0 %), Atlántico (-18,2 %), Córdoba (-17,0 %), Nariño (-6,4 %), Magdalena (-13,1 %) y Cauca (-13,8 %), han estado históricamente afectados por la pobreza.

Sin embargo, siguen muchísimas deudas. En el país hay 13 millones de personas en condición de pobreza por ingresos (27,8 % de la población nacional) y al desagregar esos números queda en evidencia la desigualdad social que hay en el país: el 40,3 % de la población rural vive en la pobreza. Chocó, La Guajira, Cauca, Córdoba, Magdalena y Sucre siguen siendo los departamentos con más pobreza en el país.

Aunque hace bien el Gobierno Nacional al reconocer que falta mucho trecho todavía, no sobra preguntarse si la manera en que hemos conseguido estos avances considerables garantiza que las personas podrán conseguir la independencia. De los diez programas que Prosperidad Social menciona como éxitos en este proceso, sobresalen aquellos de carácter asistencialista. Más Familias en Acción, por ejemplo, el programa estrella que ha entregado cerca de 10,4 billones de pesos a 2’607.837 familias en 1.102 municipios del país, es una ayuda muy útil para las personas más necesitadas. Sin embargo, ¿este asistencialismo, que interviene de manera inmediata en las personas con mayores urgencias, está creando las condiciones para que no solamente se supere la pobreza gracias al apoyo del Gobierno, sino que luego esas personas tengan sostenibilidad por su propia cuenta? ¿Y si algún día el Estado no puede seguir invirtiendo tanto dinero en estos programas?

Pensamos también en los subsidios de vivienda, que han sido muy exitosos en darles hogares a los colombianos, un logro no menor, pero que se han quedado cortos en el desarrollo de barrios y espacios que fomenten el bienestar económico de sus habitantes. ¿Estamos creando en Colombia las condiciones necesarias para que la pobreza no tenga cabida?

La voluntad política está y eso debe celebrarse. Pero, más allá de las intervenciones inmediatas, el país está en mora de preguntarse seriamente cómo hacer para atacar las raíces estructurales de la pobreza, reducir la desigualdad (especialmente en el campo) y garantizar que los colombianos tengan todo a su alcance para encontrar medios de sostenibilidad económica.

 

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