Procesos radiales

Si no hay nada concreto aún resultado de las investigaciones, resulta irresponsable dejar la sensación de que los casos se han resuelto.

Resulta preocupante que, días antes de su salida como fiscal encargado, Jorge Perdomo haya escogido la práctica —común durante el período que terminará este lunes— de lanzar afirmaciones sobre casos críticos sin que el ente investigador haya to
Resulta preocupante que, días antes de su salida como fiscal encargado, Jorge Perdomo haya escogido la práctica —común durante el período que terminará este lunes— de lanzar afirmaciones sobre casos críticos sin que el ente investigador haya tomado aún decisiones firmes.Blu Radio

La Fiscalía General de la Nación tiene un rol privilegiado en la construcción de la memoria del país, y es la llamada a dilucidar, entre otros, los grandes escándalos para que todos los colombianos sepamos lo que ocurrió en realidad. Por eso, resulta preocupante que, días antes de su salida como fiscal encargado, Jorge Perdomo haya escogido la práctica —común durante el período que terminará este lunes— de lanzar afirmaciones sobre casos críticos sin que el ente investigador haya tomado aún decisiones firmes. Procesos resueltos al paso de una entrevista radial.

En las últimas semanas, en particular, el fiscal encargado se refirió a dos casos de enorme trascendencia en la historia reciente del país: el presunto desfalco de Saludcoop y el escándalo de prostitución a cambio de ascensos en la Policía Nacional, conocido como la Comunidad del Anillo, que involucró también denuncias de enriquecimiento no justificado e interceptaciones ilegales y persecución a periodistas que cubrían el tema.

Sobre el primero, que fue objeto de especial atención durante los cuatro años de Montealegre dada su inhabilidad en el caso por haber sido asesor de esa empresa, Perdomo dijo que no existen pruebas suficientes y que la Fiscalía está considerando la tesis de que se trató de una situación fabricada por personas cercanas a la Contraloría que tenían intereses en sabotear a Saludcoop. Todo ello, sin que la Fiscalía haya cerrado su investigación y le haya mostrado al país el sustento de semejante conclusión.

Sobre el otro caso, el fiscal encargado dijo que “no hemos comprobado que se trate de una comunidad o una red de prostitución”, algo que va en contravía del reconocimiento que de su existencia hizo hace unos meses el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. Perdomo agregó que se está evaluando la tesis de que “hubo un manejo irregular para afectar a la institución y (...) para generar la sucesión en e1l interior de la Policía”, razón por la cual se investiga al general Luis Gilberto Ramírez. En palabras castizas, un complot del que habrían participado algunos periodistas.

¿Qué gana el ente investigador, y el país, con un actuar mediático que confunde en vez de aclarar hechos tan complejos? Si los casos están en curso, y si en efecto todavía no hay suficientes datos para que se tome la decisión de archivar o imputar cargos, ¿no bastaba con decir que las investigaciones están en curso? El propio Perdomo, en el caso Saludcoop, dijo que “no puedo decir ni que hubo ni que no hubo defraudación” y “tenemos que investigar todo lo que se ha dicho para darnos cuenta de la realidad de la investigación”. Si no hay nada concreto, ¿no resulta irresponsable dejar en una entrevista esa sensación de que el caso se ha resuelto?

Porque aunque el fiscal encargado se escude en que dijo que todavía no hay nada claro, sus declaraciones sí legitiman ciertas formas de entender los procesos y ayudan a posicionar imaginarios que favorecen a algunas personas en detrimento de otras. Y al final, aunque no sabemos nada, como bien lo dijo Perdomo, en el debate público se consolidan narrativas sustentadas, precisamente, en esas especulaciones. Quizá las líneas investigativas propuestas por Perdomo lleguen a ser probadas. Por algo diría lo que dijo. Pero ese es precisamente el punto: si la Fiscalía estuviera convencida de algo, ya hubiera actuado como institución. Todas las otras declaraciones son leña para el fuego político, pero poco más.

Este lunes empieza la fiscalía de Néstor Humberto Martínez. Esperamos que eso represente un cambio en el actuar público del ente investigador. Que su voz, esencial en estos casos, se manifieste a través de sus investigaciones y decisiones, sólo cuando ya tenga suficientes argumentos para explicarle al país lo que pasó con exactitud. La incertidumbre que genera esa pasión mediática del último período no le sirve al país.

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