Seguimos perdiendo la lucha contra la violencia

Hay un aspecto que suele olvidarse pero que está en el corazón de nuestro fracaso para disminuir la hostilidad contra las mujeres: estamos perdiendo la guerra cultural.

Aunque hay suficiente evidencia para demostrar que necesitamos cambiar la cultura, hoy hay movimientos que ven con malos ojos el feminismo y que incluso sienten la necesidad de sabotearlo.Lágrimas silenciosas, foto de Belinda Mason, Cortesía ONU

Llegamos a otro Día Mundial de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, celebrado hoy 25 de noviembre, con pésimas noticias y la frustración que producen una cultura que se resiste a cambiar y un Estado colombiano que, pese a ciertos avances, no ha mostrado capacidad de llevar a cabo los cambios estructurales necesarios para romper los ciclos sexistas que crean ambientes propicios para el abuso contra las mujeres.

Ayer se supo, por ejemplo, que Yolsabet Durán Guzmán, médica de 24 años, fue encontrada en una bolsa negra, desmembrada y sepultada en el patio de su novio. Las autoridades capturaron al presunto homicida, quien al parecer cometió este crimen por celos. Lo peor es que esta situación se ha vuelto tan común que no permite que nos sorprendamos. Hace unos días también se reportó el caso de Dora Lilia Gálvez, de 44 años, quien fue violada y empalada en Buga y actualmente se encuentra en estado crítico, luchando por su vida. Los ecos del terrible caso de Rosa Elvira Cely en Bogotá no pueden ser ignorados. Peor aun porque, como ellas, son innumerables las mujeres que en Colombia y el mundo sufren una violencia desmedida, muchas veces llevada a cabo por personas que las conocían, parejas o amigos, lo que nos invita a pensar en cuáles son las causas de que estas personas se sientan con el poder de cometer estos crímenes. Son demasiados casos como para pensar que no hay una situación estructural de fondo.

Este año, lamentablemente, ya hemos dedicado estas mismas páginas a discutir las cifras de violencia intrafamiliar, que afecta especialmente a las mujeres; los feminicidios, la marginación laboral, los obstáculos a sus derechos sexuales y reproductivos, así como la innecesaria polémica que causó la inclusión del género en el acuerdo de paz. También destacamos que la Fiscalía ha renovado su compromiso de atajar la impunidad en los casos de violencia contra las mujeres. Por eso, en este día, queremos enfocarnos en un aspecto que suele olvidarse pero que, creemos, está en el corazón de nuestro fracaso para disminuir la hostilidad contra las mujeres: estamos perdiendo la guerra cultural.

El asesinato de las hermanas Mirabal en República Dominicana, ordenado por el dictador de ese país Rafael Leonidas Trujillo, fue el 25 de noviembre de 1960, motivo por el cual hoy conmemoramos la lucha por la no violencia. Más allá de ser evidencia de los atropellos que cometen quienes ostentan poderes sin balances,La muerte de las Mirabal es muestra de lo que hace el ego herido del macho que se siente dueño de las mujeres. Trujillo, rechazado por Minerva Mirabal en un evento público, recurrió, como tantos hombres antes y después de él, a la violencia para resarcir su estatus lastimado. Es difícil no verlo a él reflejado en el asesino de Guzmán y de tantas otras mujeres, victimizadas por ser entendidas como propiedad privada.

Y aunque hay suficiente evidencia para demostrar que necesitamos cambiar la cultura, hoy hay movimientos que ven con malos ojos el feminismo y que incluso sienten la necesidad de sabotearlo, creyéndose en una cruzada contra una opresión inexistente. Esa es la pelea que estamos perdiendo: las personas no comparten la idea de que necesitamos hablar sobre género y que todavía nos falta muchísimo para la igualdad. Por eso es importante devolver este tema al centro del debate público, de tal manera que empoderemos a las ciudadanas y los hombres entiendan su privilegio. Tal vez así empecemos a desarmar el contexto que les da poder a unos para cercenar a otras sin mayor muestra de remordimiento. Como lo dijo la escritora Chimamanda Ngozi Adichie: “sí, hay un problema con el género y tenemos que solucionarlo, tenemos que hacer mejor las cosas. Todos nosotros, hombres y mujeres, debemos hacer mejor las cosas”.

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