Un 2017 complicado

Al cierre de esta edición, tres son las noticias más importantes en el país: un atentado que deja por lo menos 31 personas heridas, la tasa de desempleo que aumentó y el comunicado del Eln expresando su voluntad de seguir dialogando con el Gobierno. Tres hechos que sirven para diagnosticar el 2017 que acaba y, por qué no, predecir dónde deberá fijarse el país en el año entrante.

Durante la madrugada del viernes pasado, lanzaron una granada en la discoteca Bora Bora, en Caucasia (Antioquia). Según los datos disponibles al cierre de esta edición, proporcionados por la Secretaría de Salud del municipio, fueron por lo menos 31 personas heridas, no sólo por la explosión, sino por el estallido que generó. Reportes preliminares de la Policía indicaron que los presuntos responsables eran miembros del clan del Golfo, vengándose por una extorsión que no fue pagada por el dueño del lugar.

La criminalidad producto de las bandas criminales y los carteles del narcotráfico fue uno de los grandes retos de 2017. Aunque el clan del Golfo está buscando someterse a la justicia, después de varios golpes contundentes por parte de las autoridades, ese proceso no ha terminado de concretarse. Además, aun si desaparece esa organización, Colombia sigue llena de incentivos para la criminalidad.

Este año vimos cómo las disidencias de las Farc crecieron en número por la mezcla de la demora en el cumplimiento de los acuerdos y los incentivos de la criminalidad privada. Todos los procesos de desmovilización del país tienen que lidiar con ese problema. Sólo contrarrestar con mano dura no es suficiente.

Por eso, la cifra de desempleo es tan preocupante. En un año donde el consumo se vio golpeado por un aumento agresivo del IVA, el DANE acaba de reportar que la tasa de desempleo se ubicó en noviembre de 2017 en 8,4 %. En el mismo mes de 2016 el indicador se situó en 7,5 %. Eso quiere decir que hay 226.000 desocupados más que hace un año, llevando el número total de desempleados a 2,09 millones (hay 22,8 millones de ocupados).

El cálculo es sencillo: si no hay oportunidades económicas tangibles, se seguirán engordando la informalidad y, peor aún, la ilegalidad.

Aunque las medidas de choque implementadas por el Ministerio de Hacienda funcionaron para la época más dura, el reto el año entrante es cómo modificar la economía para un mundo alejado de los combustibles fósiles y preocupado por la sostenibilidad. Las mismas soluciones de siempre no van a funcionar, que lo sepan los candidatos a la Presidencia.

Finalmente, y pese a todos los obstáculos que ha enfrentado el Acuerdo de La Habana en el Congreso, la apuesta por el diálogo y el desarme sigue dando sus frutos. La reducción en la tasa de homicidios es suficiente motivo para seguir creyendo en una Colombia sin conflicto armado.

El siguiente gran reto, entonces, es concretar un acuerdo con el Eln. En un mensaje navideño, Nicolás Rodríguez Bautista, alias Gabino, dijo que “el Eln no renuncia a la paz y, en tal sentido, no se levantará de la mesa. Por el contrario, debe fortalecerse desarrollando los puntos de la agenda pactada. La salida política al conflicto no puede cerrarse ante las dificultades presentadas”. Estamos de acuerdo.

No será fácil, con un Gobierno de salida y baja popularidad, y con un debate político hostil a las negociaciones. Pero las razones están sobre la mesa y cualquier líder político responsable con el país deberá ver la importancia de no perder en lo avanzado.

2018 será un año difícil, pero mucho se puede aprender de los errores de 2017.

 

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