Un adiós a Bernardo Hoyos

Últimamente veíamos a Bernardo Hoyos en su programa de Cine Arte en Caracol, los viernes por la noche. Haciendo lo que siempre supo y quiso hacer: acercar la cultura a todo tipo de público.

Desenredar, analizar, explicar con facilidad. Hoyos fue, sin duda, un maestro del periodismo cultural y uno de los pioneros que este tipo de información tuvo en Colombia.

Hoyos se graduó de abogado en la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín y alcanzó a ejercer como juez municipal. Pero lo que mayormente heredó del derecho (para el bien de este país) fue la retórica: hablar con fluidez y sin falsas pretensiones sobre los temas que más le gustaban. Así fue como entró a la radio universitaria de su alma máter para despegar en un camino sin límites por el mundo del periodismo. No era para menos, dada su inmensa cultura y su vasto conocimiento de muchos temas: desde el cine, con sus directores, productores, libretistas y tramas, pasando por la literatura, al nivel de recitar pasajes completos de ciertos libros, hasta la música, variada, como clásicos o temas de jazz.

El maestro Bernardo Hoyos trabajó, por ejemplo, en la BBC de Londres, brindándole a América Latina uno de los proyectos radiales más importantes de su carrera, ya que a través de esa cadena cubría para este hemisferio todo lo que tenía que ver con cultura. Fundó, así mismo, la emisora HJCK junto a Álvaro Castaño, luchando siempre porque el periodismo estuviera al servicio de la difusión de la cultura a grandes y a chicos. La emisora por él fundada ha sido uno de los estandartes de este tipo de lucha. Trabajó en Caracol Radio haciendo entrevistas mañaneras en otros idiomas, así como en varias revistas y en televisión. No le quedó ni un poquito grande el galardón Simón Bolívar a vida y obra que le otorgaron por su prominente carrera hace un par de años.

Durante sus últimos días siguió con su programa de Cine Arte y retornó a la radio universitaria como director de la emisora de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, el único dial de Bogotá que se encargaba de la difusión de la música clásica en su momento.

Lo más rescatable de su labor periodística fue que quiso llevar la cultura con una agenda profunda de masificación. Que todos pudiéramos, al menos un poco, contagiarnos de su entusiasmo y conocimiento. Que nos llegaran al alma la música, las letras, el arte, el cine.

Todo esto bastaría para rendirle un homenaje muy grande y merecido. Por pionero. Será muy difícil encontrar a uno igual a él. A pesar de todo este alto perfil, Hoyos se caracterizó a lo largo de su vida por ser un gran ser humano. Sin arrogancias ni envidias. Un conversador interesante y una persona entrañable, que sabía tratar muy bien a la gente. Un hombre cariñoso que supo construir su mundo alrededor de estas características.

Nos hará mucha falta esta mente en el periodismo. Paz en su tumba.

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