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21 Jan 2022 - 5:00 a. m.

Un año nada fácil para Joe Biden

El primer año de gobierno de Joe Biden en Estados Unidos ha sido decepcionante y no augura buenas noticias para los demócratas. / Fotografía: Agencia AFP
El primer año de gobierno de Joe Biden en Estados Unidos ha sido decepcionante y no augura buenas noticias para los demócratas. / Fotografía: Agencia AFP
Foto: Agencia AFP

El primer aniversario de Joe Biden ha estado marcado por algunos éxitos y un buen número de dificultades y desaciertos que tienen muy baja su popularidad. Las grandes expectativas tras su triunfo para superar la pandemia, unir al país en medio de la polarización, sacar adelante la economía y recuperar el puesto que le corresponde a Estados Unidos en el escenario internacional no se han concretado. A pesar de que las relaciones con Colombia no han tenido el deterioro que se vaticinó, pues continuamos siendo un aliado muy cercano al país del norte, sí existe un relativo distanciamiento.

Haber recibido un país lleno de odio, con falsas acusaciones de fraude por parte de Donald Trump para justificar su derrota, así como la gravedad de la toma del Capitolio por trumpistas furibundos habían llevado la democracia norteamericana a un nivel muy bajo. La figura de un hombre conciliador e institucional como Biden, que conocía muy bien los resortes del poder por su experiencia como parlamentario y vicepresidente, era la indicada para sacar al país adelante en medio de la crisis. Sin embargo, las cosas no se han dado como se esperaba, comenzando por los problemas internos que tiene el actual presidente. De no poner orden en su propio partido y lograr que se aprueben algunos de sus proyectos más importantes, se le complicarán las cosas para las elecciones de noviembre, en las que se renovará parte del Congreso.

En el campo interno, las buenas noticias por la aprobación de un importante plan en materia de infraestructura, un fondo multimillonario para enfrentar el COVID-19 y el aumento del salario mínimo se han ido diluyendo frente a los problemas de inflación, el alto costo de la gasolina —que no se veía desde la década de los 70— y las dificultades con la cadena de suministros. Con respecto a la pandemia, cerca de un 40 % de estadounidenses se niegan a vacunarse, lo que ha llevado a que la variante ómicron le haya complicado las cosas por la expansión del contagio y el número de muertes, casi todas entre las personas no vacunadas.

En el campo internacional Biden restableció las maltrechas relaciones con los países de la OTAN y trató de fijar posiciones firmes frente a Rusia y China. Su primer descalabro se dio con el desordenado retiro de sus tropas en Afganistán, dando señales de improvisación y debilidad. Desde entonces las relaciones con China y Rusia se han deteriorado y las gestiones diplomáticas adelantadas para evitar una invasión rusa a Ucrania parecen fracasadas. El problema de los migrantes provenientes de América Latina continúa siendo una pesadilla interna que los republicanos están utilizando hábilmente en su contra. Con respecto a Cuba, Venezuela y Nicaragua se han tomado algunas medidas poco efectivas.

En cuanto a Colombia, las cosas han mejorado desde la llegada del embajador Juan Carlos Pinzón, que ha logrado poner al país en la agenda de temas significativos para la administración Biden, como el medio ambiente, los migrantes venezolanos, la democracia y los derechos humanos. Esto, en comparación con las dificultades que se presentaron con el antecesor de Pinzón, Francisco Santos, identificado como una de las personas que se habían jugado en la anterior campaña a favor de Trump. Donde existe menos tolerancia es en el Congreso estadounidense, pues la bancada demócrata ha tenido posiciones más fuertes hacia el gobierno de Iván Duque.

Con una popularidad del 40 %, más baja que la que tenía Donald Trump al año de su gobierno, y con su plan social “Build Back Better” en cuidados intensivos por la falta de apoyo de dos senadores demócratas —pese a que incluye más de medio billón de dólares para combatir el cambio climático, US$400.000 millones para guarderías gratis, licencia de maternidad remunerada, reducción de precios de las medicinas—, las cosas no pintan bien para el segundo año de Joe Biden.

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