Una nueva presunción

Diez meses duraron el Gobierno y las altas cortes discutiendo el proyecto de reforma a la justicia, que el primero presentó al Congreso sin haber llegado entre ellos dos a un acuerdo aparente.

A última hora, como lo manifestó el ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, se incluyó un nuevo artículo para esta reforma constitucional, que aumenta la polémica: la ampliación del fuero militar cuando se juzga a miembros de la Fuerza Pública.


El ministro argumentó que, aunque no haya sido discutido previamente, el proyecto debe incluir un artículo sobre el fortalecimiento de la justicia penal militar. Quienes son partidarios de esta medida —entre ellos, por supuesto, los miembros de la Fuerza Pública— se basan en el argumento del miedo: el que profesan los militares, no sólo por terminar damnificados de alguna forma por el conflicto, sino también por alguna condena que la justicia ordinaria imparta sobre ellos, sin conocer, dicen, el lenguaje y las estrategias de la guerra. A juicio del senador Roy Barreras, los operadores judiciales no saben sobre los vericuetos de un conflicto y juzgan de forma errada algunos sucesos.


Es por esa razón que en la mayoría de países del mundo existe una justicia con operadores que saben, con precisión y experticia, de los pequeños detalles que tiene la guerra: así aplican el derecho, en consideración a ella. La Constitución de nuestro país lo previó de esta forma en su artículo 221: los miembros de la Fuerza Pública que cometan delitos en ejecución del servicio, deberán comparecer ante tribunales militares conformados por militares activos o en retiro que apliquen las normas del Código Penal Militar.


Es muy importante tener clara esa figura para poder analizar la modificación que el Gobierno sometió a debate el miércoles. Un soldado que cometa un homicidio ejerciendo su labor, será juzgado por otros militares, quienes entienden mucho más las razones por las que se dispara en un operativo. Un soldado en licencia, que vaya como civil a un bar y, por ejemplo, mate a alguien en una riña, iría a la justicia ordinaria porque no lo hizo bajo las acciones que sólo la fuerza entiende.


El artículo que el Gobierno piensa incorporar —que es en realidad una adición al que existía previamente— pretende lo siguiente: que en todo caso se presuma la relación con el servicio. Dicho en cristiano: el soldado del ejemplo del bar iría a la justicia penal militar primero, para definir si fue o no una acción que se desarrolló en el servicio, porque esto siempre se presume. Y con este ejemplo sencillo, todos los demás casos complejos que operan hoy sobre los militares. A saber: los llamados ‘falsos positivos’, operativos de guerra, bombardeos, etcétera. Como se trata de una presunción, ésta debe ser desvirtuada —si es el caso— dentro del juicio penal militar.


Esta presunción deberá mirarse con lupa en el Congreso. Sobre todo por la legislación internacional que nos cobija: los casos que violen el Derecho Internacional Humanitario o constituyan delitos de lesa humanidad (verbigracia, el Palacio de Justicia o los llamados ‘falsos positivos’) quedan por regla inmediatamente excluidos de la Justicia Penal Militar y van a dar directamente a la justicia ordinaria. A la JPM irían, claro, casos como el del policía que dio muerte al grafitero; pero nunca los otros.


Este es el punto de quiebre de la presunción. Y una eventual contradicción jurídica que se nos viene encima. De ir estos casos a la Justicia Penal Militar, dicen los expertos, cabría la intervención directa de la Corte Penal Internacional. Es loable que se pretenda reforzar la seguridad jurídica en los casos de los militares (si existen errores a la hora de asignarlos, es importante corregirlos), pero no a costa del derecho internacional, al cual Colombia está comprometido.


El Gobierno afirma con vehemencia que no se trata de promover la impunidad y que los delitos mencionados serían la excepción a la presunción. Pero será mejor que en la misma reforma se piense cómo se va a resolver la contradicción, para que no se preste a confusiones.

 

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