Venezuela y el apoyo al terrorismo

Juan Guaidó, quien terminó el año con un alto nivel de desgaste, busca ahora un nuevo aire a nivel internacional que puede reforzar la presión contra la dictadura. / Foto: Departamento de Estado de EE. UU.

La reciente visita a Colombia del secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, no fue un hecho fortuito. Su participación en la III Conferencia Ministerial Hemisférica de Lucha contra el Terrorismo sirvió para que se reuniera con el presidente Iván Duque y con el presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó. El objetivo fue el de denunciar al régimen del país vecino como terrorista, por el apoyo que presta no solo al Eln y la disidencia de las Farc, sino a grupos fundamentalistas como Hezbolá.

Venezuela es una piedra en el zapato para la política hemisférica de la administración Trump, en especial en un año electoral y con reelección presidencial de por medio. El año pasado se utilizaron todos los mecanismos posibles desde la Casa Blanca para sacar a Nicolás Maduro del Palacio de Miraflores, desde la opción de un diálogo directo, la utilización de la diplomacia en la OEA, a través del cerco diplomático promovido por el Grupo de Lima, el fallido intento de febrero en Cúcuta, la aplicación de estrictas sanciones contra funcionarios del régimen o la amenaza directa de una intervención militar. Ninguna de estas estrategias obtuvo los resultados esperados.

Desde esta perspectiva, Washington ha optado por una nueva opción: buscar la alternativa de una salida negociada, sin posibilidad real de éxito, o ubicar a la dictadura venezolana como una amenaza para la estabilidad de la región. El tema no es de mera retórica. En agosto de 2019 Guaidó pidió a la ONU que activara la Resolución 1377, aprobada luego de los ataques terroristas de 2001 en Estados Unidos, para una acción multilateral en contra de la dictadura de Maduro. Unas semanas más tarde, y durante su comparecencia en la ONU, nuestro presidente, Iván Duque, mencionó la misma resolución frente a la grave crisis que viven los venezolanos.

De esta manera, se abrió la puerta a una participación más activa de Naciones Unidas. A los cerca de cinco millones de migrantes que han tenido que huir de su país por las diversas dificultades que padecen, un millón seiscientos mil de los cuales viven en Colombia, se suma el hecho del abierto apoyo que el régimen venezolano les brinda a esos grupos al margen de la ley. Así las cosas, no es gratuito que una veintena de países hayan señalado en Bogotá que las actividades de estos grupos armados “constituyen una amenaza a la paz y la seguridad internacionales, a la libertad, al régimen democrático y a los derechos humanos”.

La posibilidad de que el tema tenga una real repercusión en el seno de la ONU no depende solo de la buena voluntad o los argumentos y las pruebas que se lleven allí. Es necesario tener un amplio apoyo de los países integrantes de este foro mundial, lo cual no es fácil de conseguir. Tan solo una cuarta parte de los integrantes de Naciones Unidas reconocen la legitimidad de Guaidó. De otro lado, en caso de que el tema lograra llegar ante el Consejo de Seguridad, enmarcado dentro de su Capítulo VI, para motivar una acción multilateral debido a la existencia de una controversia que sea “susceptible de poner en peligro el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales”, es conocido el hecho de que Rusia o China vetarían cualquier acción en contra de Venezuela.

Como están las cosas, y con el apoyo irrestricto que hasta ahora le han brindado las Fuerzas Armadas, las posibilidades para que Maduro abandone el poder son mínimas. Los últimos acontecimientos relacionados con la instalación de la Asamblea Nacional y la división dentro de la oposición no permiten avizorar un panorama esperanzador. Juan Guaidó, quien terminó el año con un alto nivel de desgaste, busca ahora un nuevo aire a nivel internacional. Mantendrá reuniones en Londres con Boris Johnson, en Bruselas con Josep Borrell, encargado de la política exterior de la UE, y participará en el Foro de Davos en un panel especial sobre el tema de Venezuela. Es de esperar que este segundo aire refuerce la presión contra la dictadura.

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