Educación superior para la empleabilidad

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Esta pandemia abre una oportunidad única para repensar la educación, tanto la universitaria que desarrolla el conocimiento conceptual, como la formación para el trabajo que profundiza en lo procedimental, que contribuyan a encontrar nuevos caminos para impulsar la empleabilidad.

El país reclama la necesidad de millones de nuevos empleos. Con un sector productivo que entre actores formales e informales tiene más de seis millones de negocios y empresas, esos empleos deben estar relacionados con las necesidades actuales y futuras del país. Para esto es necesario fortalecer observatorios laborales interconectados con mecanismos de inteligencia artificial que jalen las ofertas y demandas actuales y futuras de diferentes sectores y permitan su conexión con el mercado laboral.

Es necesario impulsar decisiones informadas del estudiante con consejerías vocacionales y perfilamientos más potentes. En Colombia, por ejemplo, tenemos cuatro veces más abogados que el promedio de la OCDE, pero nos hacen falta geólogos, ingenieros catastrales, científicos de datos, ingenieros comerciales, entre otros.

Las universidades tienen grandes oportunidades de crecimiento en segmentos poblacionales desabastecidos en las regiones, y también en la formación técnica, tecnológica y nuevas carreras. Frente a los cambios estructurales que brinda la pandemia, encontramos que, de una formación puramente presencial, estamos pasando a una dual, virtual-presencial, y en muchos casos puramente virtual. Esta formación en el mundo está siendo brindada por nuevos actores llamados edtech que, similares a lo que las fintech hacen en la banca, están desintermediando la educación, llegando al estudiante con ofertas de las mejores universidades del mundo, sin necesidad de pasar por el Ministerio de Educación. En un mundo que cada vez valora más las competencias que el título, constituyen una propuesta muy atractiva y normalmente de costo más bajo.

Dichas competencias no solo deben ser técnicas, sino con un fuerte énfasis en las habilidades blandas (trabajo en equipo, flexibilidad, etc.). La nueva educación tendrá que ser bilingüe y con conocimientos de código, que se está volviendo imperativo. Así como en el mundo virtual tenemos ecosistemas digitales que integran motores de búsqueda, con marketplaces, social media, pasarelas de pagos y otros, tales como Alibaba o Amazon, podremos visualizar ecosistemas educativos que, con alianzas regionales entre países, tengan una presencia mas GLOCAL.

En el mundo virtual de hoy las universidades siguen siendo fundamentales en su oferta de networking, facilidades de conexión, locativas y para dirigir el proceso educativo, pero con esquemas diferentes. En una búsqueda de soluciones para el empleo, la formación centrada en PROYECTOS y aplicada se vuelve central. Se privilegia el aprender haciendo. Pasaremos de carreras tradicionales con un tipo de pénsum rígido a una formación casi que personalizada, que a su vez interconectará las artes con biología, ciencias sociales, ingenierías y otras y que cambiará de acuerdo con las necesidades del mercado. En el mundo actual cada vez más digital, los profesores se vuelven “rock stars”, enseñan a pensar y cómo aprender y aparecen nuevos roles en tutorías digitales, promotores de microgrupos, fortalecimiento de las redes. Hay mucho más para elaborar, pero el espacio no lo permite.

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