Elecciones 2018: Colombia elige presidente

hace 4 horas
Por: Brigitte LG Baptiste

Efectos de Dios

El acceso al misterio o la presencia de un dios en el mundo están mediados únicamente por la experiencia humana, razón por la que el debate Dawkins-Remolina carece del fundamento probatorio que los medios quisieran atribuirle, siendo mucho más relevante en términos ético-políticos. Si bien la prueba de la existencia (o no) de la divinidad es imposible, los efectos de la idea de ella sí son fundamentales para explicar la historia y profundizar en la condición humana de una manera que las ciencias no podrían, por su carácter reduccionista: lo complejo de la realidad y nuestra participación directa en ella impide la objetividad requerida. A lo sumo, podríamos incurrir en la antigua herejía de hacer [email protected] [email protected] equivalente con el universo, donde estamos incluidas todas las personas.

En las próximas elecciones esperamos ver cómo, quienes le adjudican a una divinidad la condición de bondad infinita, amor incondicional y solidaridad eterna para con los humanos, votan en consecuencia, sobreponiéndose a sus limitaciones humanas que les tientan a elegir lo contrario. La presencia de Cristo en el mundo conmemorada por varias iglesias en este solsticio planetario con gestos de alegría y esperanza representa un reconocimiento a la profundísima revolución que causaron las ideas del amor universal como piedra angular de la construcción social en contra de un imperio político que no lo consideraba así. Pese a ello, para las ciencias modernas es inaceptable que exista una verdad revelada: apropiarse de una idea de divinidad para justificar en su nombre la intervención interesada en el mundo es el peor error de una civilización, de ahí que la separación entre iglesias y Estado sea fundamental. Claro, eso no evita que otra clase de “iluminados” se enquiste en los espacios de poder y construya una entelequia en la que pretenden ser dioses, como Kim Jong-Un, con la alcahuetería de un apostolado mafioso.

 

La idea de divinidad ha sido, sin embargo, muy importante en la construcción de sociedades más benévolas, más respetuosas con los derechos de todas las personas, más consoladoras en medio de la dureza de la vida material que nos condiciona. En esas manifestaciones de compasión, solidaridad y esperanza es donde encontramos eventualmente la semilla de una entidad que trabaja por el mundo en silencio de la mano de quienes son consecuentes con sus creencias y no seleccionan solo aquellas partes de un dogma que les conviene. Por eso, ante la imposibilidad de demostrar la inexistencia de un dios, en la que a veces la ciencia se desgasta inútilmente, prefiero adherir a la argumentación de un humano magnífico como el padre Gerardo Remolina, pues ante su presencia, como en la de tantos creyentes en los que la fe actúa poderosamente para defender la alegría, la paz y la convivencia, vislumbro al menos una parte del misterio universal que las ciencias no logran abarcar. Dawkins, en su empeño indispensable de lucha contra los terribles efectos de algunas de las versiones de divinidad, también arrastra los efectos positivos de la idea, indudablemente imperfecta y muy humana.

De la divinidad, nada se sabe, nada se puede decir, pero ante la gente que se hace grande en su inspiración hay que aplaudir.

* Directora General Instituto Humboldt.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Brigitte LG Baptiste