Por: Santiago Montenegro

Efectos del Higgs

La comprobación por parte de Cern del llamado bosón de Higgs es un momento estelar de la humanidad que dará lugar a discusiones que podrían cuestionar la posición del hombre en el cosmos.

Los que no somos físicos debemos hacer un esfuerzo por entender estos temas porque, querámoslo o no, ellos impactan las grandes preguntas de la vida, tales como ¿si todo lo que hay es materia y está regida por las leyes de la física, entonces no existe el libre albedrío y la libertad? Y, ¿si no somos libres, vale la pena esforzarnos y, en realidad, vale la pena vivir? Afortunadamente existen excelentes libros que explican a los no especialistas los avances de frontera de la física, como los de Michio Kaku, Brian Greene o los de la profesora de Harvard, Lisa Randall.

Alentados por este resultado, los monistas y materialistas extremos enfatizarán que todos los fenómenos de la humanidad son reducibles a la física y que la mente o la conciencia o el yo no existen y no son más que palabras que se refieren a las funciones mentales del cerebro, las cuales son explicables en términos del trabajo de las neuronas y de las células, pero, al ser éstas complejos de átomos, podrían ser, en últimas, explicados por las leyes de la física.

Contrario a los argumentos de los llamados monistas, existe un pensamiento pluralista que en su versión restringida —el dualismo— argumenta que, aparte de la materia, existe otra dimensión, que algunos llaman la conciencia, la mente, el yo o el alma. Pero también existen otros científicos y filósofos que argumentan que, además del universo material y de la conciencia subjetiva, existe el mundo de las estructuras abstractas y simbólicas del pensamiento, creadas por los humanos, pero que adquieren una existencia extracorporal y objetiva, como los mitos, las religiones, las normas, las leyes, las constituciones, las teorías científicas, entre muchas otras. Es el universo del pensamiento, autónomo e independiente, de sus sujetos creadores, que influye y afecta el mundo material.

A los pluralistas, los monistas extremos responden que nos referimos y ordenamos esos universos diferentes a la materia, no en virtud de sus características, sino de acuerdo con nuestra ignorancia, pero que algún día las ciencias naturales serán capaces de refutarlos en forma definitiva. Por su parte, los pluralistas argumentan a los monistas que deben recordar todo el camino que le falta por recorrer a la física. Por ejemplo, que el mismo Modelo Estándar, aún después de la comprobación del bosón de Higgs, sigue teniendo muchas variables arbitrarias o machetes, como diríamos en Colombia. Que es un marco conceptual que sólo incorpora tres fuerzas fundamentales de la naturaleza: el electromagnetismo y las dos fuerzas nucleares, pero no ha sido capaz, aún, de incorporar la gravedad, la cual es explicada por la teoría general de la relatividad, de Einstein. Que dicho modelo sólo explica un 4% de la materia visible y que muy poco se sabe del restante 96% del universo, entre muchas otras preguntas. Pero, sobre todo, lo que hay que decirles a los monistas es que, si se creen sus argumentos, o si viajan al exterior o si hacen el amor, no lo hacen libremente. Son esclavos de unas ecuaciones, aún no descubiertas, que determinan que sus vidas no sean más que vanas ilusiones.

 

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