La senadora Claudia López explica en El Espectador los siete mandatos de la consulta y qué se necesita para que sea de cumplimiento obligatorio para el Estado.

hace 1 mes
Por: Uriel Ortiz Soto

Efectos del referendo reeleccionista

Nunca antes el país se había visto tan polarizado frente a un solo tema, como lo fue el Referendo Reeleccionista, que durante los casi cuatro años del segundo mandato del presidente Uribe, generó todo tipo de controversias en el panorama nacional e internacional.

La convocatoria desde un comienzo fue de aceptación con casi cuatro millones de firmantes, sin embargo, a medida que avanzó y aparecieron irregularidades de todo tipo, empezó a obnubilarse junto con los continuos escándalos de: Agro Ingreso Seguro, AIS; el caso de Carimagua; la Ley de Emergencia Social, entre muchos otros casos de corrupción.

Quienes promovieron tal iniciativa nunca previeron que por las tantas inconsistencias cometidas con pleno conocimiento de causa, no iban a gozar de la franquicia oficial para que sus trapisondas pasaran desapercibidas ante la última instancia judicial. Pues bien, se llevaron la gran sorpresa. Han de saber que el fallo que profirió la Honorable Corte Constitucional, declarándolo inexequible; de conformidad con las normas penales vigentes entra a ser: Auto Cabeza de Proceso, no solo para sus promotores, sino para los Congresistas que lo votaron irregularmente y que fueron denunciados en su momento por el delito de prevaricato.

Con dicho fallo, “las encrucijadas en el alma” que venía padeciendo  el presidente, se han trasladado al pueblo Colombiano. Todo indica que a partir del viernes 26 de febrero en las horas de la noche, cuando  el Señor Presidente de la Corte Constitucional, notificó al País, que, “no se podrá presentar a una segunda reelección”, el panorama político ha Cambiado ostensiblemente. Todos los partidos y movimientos políticos que se presentan con sus candidatos a las elecciones para Congreso del próximo 14 de marzo, han sufrido directa o Indirectamente la gran catarsis.

Muchos de ellos,- especialmente el Partido de la U-, si no quieren recibir sorpresas el día de las elecciones deberán modificar sus listas o en su defecto acudir a las alianzas. Nunca antes en nuestra historia democrática un presidente había acumulado tanto poder de decisión en la agenda electoral y de composición política.    

Fue un fallo histórico, jurídico y de trascendental importancia para el País. Sencillamente la Honorable Corte Constitucional, se ha ganado el respeto y la admiración del Pueblo Colombiano, no se dejó amedrantar por los cantos de sirena, falló, en conciencia y en Derecho, teniendo en cuenta los vicios de forma, de trámite y de fondo; sobre todo, interpretó el querer y el sentimiento de la mayoría de los colombianos, que no obstante reconocer en el Presidente Uribe a un hombre de Estado, no estaban de acuerdo con un tercer mandato.
 
El País permaneció en vilo en los tres últimos años sin saber qué iría a pasar con este tema: El Congreso de la República prácticamente se ocupó durante las últimas tres legislaturas del Referendo Reeleccionista, no hizo mayor gestión legislativa con los proyectos de desarrollo para las Regiones; la confianza inversionista se estaba minando puesto que no se veía con claridad lo que iba a pasar con semejante nudo gordiano que nadie desataba puesto que estaba amarrado a intereses políticos y económicos; los partidos y movimientos se encontraban también en la gran encrucijada, no veían el panorama nada claro,  todo estaba supeditado a la suerte del Referendo Reeleccionista. El camino estaba tan obnubilado, que no se veía luz al final del túnel.

Por eso, con el fallo de inexequibilidad, ha empezado una nueva etapa política para el País. Los candidatos que se encuentran aspirando a la Presidencia de la República, a partir de este momento,  podrán ejercer sus derechos  sin ningún condicionamiento o cortapisa. Todos entran en el mismo redil de ser aceptados por las reglas democráticas que nos rigen. Esperamos que ahora si no tengan disculpa alguna, para presentar planes y programas de desarrollo con los cuales pretenden hacerse elegir como presidente de los Colombianos. Hasta la fecha valga la pena aclarar que ninguno ha presentado proyectos que entusiasmen.

Los colombianos debemos ser exigentes y pedirles que nos expliquen qué políticas piensan desarrollar para frenar por lo menos el desempleo que está creciendo ostensiblemente y cual el cronograma para el desarrollo del sector agropecuario que es donde están nuestras principales fortalezas y debilidades, de donde se derivan los principales males que padecemos. Claro está, entre muchas otras iniciativas, como de  educación y  salud; sobre todo, que nos garanticen la continuidad del esquema: Seguridad Democrática, implementados por el actual presidente de la República con óptimos resultados para el País. 

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