Por: Columnista invitado

Ejercicio aeróbico o de fuerza, ¿qué es mejor?

Parece que por fin la mayoría de los seres humanos, incluso los profesionales de la salud, hemos entendido que el ejercicio es tan importante para la salud física y mental que quien no se mueva está, literalmente, desde el punto de vista biológico, en vías de extinción.

Es decir, que padece, o muy pronto va a padecer, enfermedades que van a reducir progresiva e inexorablemente su expectativa y calidad de vida.

Ha surgido nuevamente una vieja polémica sobre los beneficios y riesgos de dos modalidades tradicionales de ejercicio que podemos analizar tanto en la vida cotidiana y el deporte recreativo, como en las grandes competencias olímpicas. Se trata del ejercicio de fuerza y potencia vs. el ejercicio aeróbico o cardiovascular.

Quienes entrenan la fuerza, por su trabajo o por recreación, suelen tener figuras corpulentas, pesadas, con grandes masas musculares, capaces de mover, levantar o halar grandes cargas en poco tiempo, como nuestros medallistas olímpicos en pesas y lucha. Por el contrario, aquellos que entrenan su capacidad aeróbica o cardiopulmonar parecen algo desnutridos. Sus músculos no son fuertes, pero son capaces de realizar un impresionante trabajo de resistencia o “endurance” durante muchas horas continuas, como nuestros talentosos ciclistas, los mejores del mundo.

¿Qué es mejor? Como siempre la respuesta más inteligente es: depende…

Para ganar medallas lo más importante es descubrir su verdadero talento a tiempo, es decir, antes de ser concebido por sus padres o a más tardar en su primera infancia, y dedicarse a entrenar muchas horas y años la disciplina que mejor se ajuste a su potencial genético.

En cambio, para ser saludable, prevenir la diabetes tipo 2, el infarto, el alzhéimer y algunos tumores cancerosos, vale la pena combinar los dos tipos clásicos de entrenamiento. Numerosos estudios han demostrado los grandes beneficios de realizar más de media hora al día de ejercicio aeróbico o cardiopulmonar, o de tener buena condición física o “fitness”.

Recientemente han sido publicados grandes estudios que también documentan las ventajas del entrenamiento de la fuerza. Aunque la respuesta cardiovascular y hormonal a estos dos tipos de ejercicio es diferente, los beneficios parecen ser aditivos y complementarios. Ambos tipos de ejercicio mejoran el metabolismo del azúcar y las grasas, son útiles para bajar de peso y reducen el riesgo cardiovascular, pero tienen algunas particularidades.

Si usted quiere mejorar su figura, postura, problemas de columna, osteoporosis y artrosis obtendrá mejores resultados al ganar masa muscular, es decir, con ejercicio de fuerza. Si por el contrario su prioridad son los triglicéridos y la “barriga”, y quiere dejar de sentirse ahogado al subir las escaleras o bailar salsa, debe entrenar “cardio”. Trate de combinarlos para optimizar los resultados.

John Duperly ** Especialista en medicina interna y doctorado en medicina del deporte.
www.johnduperly.com - @johnduperly

 

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