Por: Carolina Botero Cabrera

El acceso abierto necesita dientes

En un artículo de The Guardian se menciona a las editoriales académicas como el principal problema del acceso a los resultados de investigación. Esto despertó una controversia sobre la difusión de la investigación científica en la que se multiplican los culpables.

En el artículo “Academic publishers make Murdoch look like a socialist” (“Las editoriales académicas hacen ver a Murdoch como socialista”) se afirma que ellas ganan por todos lados: el proceso de producción está prácticamente subsidiado, las prácticas contractuales les garantizan control de la titularidad, pueden poner el precio, amarran la compra de bibliotecas y presentan alta concentración, ya que las principales editoriales dominan más de la mitad del mercado (no sorprende ver que ninguna es de esta región). También se afirma que el acceso abierto no consigue romper esto a pesar de las buenas intenciones: porque los mandatos relacionados con el financiamiento público a la investigación no tienen dientes.

De las reacciones, “The publisher’s dilemma” (“El dilema de las editoriales”), publicado en el blog SciTechSociety, resulta interesante para discutir. Según este artículo el problema de la situación actual es esencialmente de mercado, pero en él se culpa a los académicos y sus instituciones (investigadores, bibliotecas, universidades, etc.) por jugar el juego de las editoriales sin provocar otras opciones. Incluso, afirma que el modelo actual tampoco sirve a las editoriales que han trasladado el sistema de impresión en papel y su escasez al medio digital y su abundancia, que genera también un dilema para ellos.

La controversia pone el dedo en la llaga: el problema sigue siendo el acceso en un sector con características y necesidades concretas, pero con problemáticas similares a cualquier otro. Los modelos de negocio mutan y para adaptarse hay que pensar en opciones (tanto del lado de la oferta como del de la demanda). También están las políticas públicas, los entes que financian ciencia y tecnología toman decisiones que no son neutras. En todo caso, el acceso abierto no puede ignorarse, está presente y responde a estándares concretos. Finalmente, la controversia evidencia que en publicaciones científicas y su difusión se debe sustentar las decisiones; ignorar el tema de “acceso” ya no es una opción.

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