Por: Salomón Kalmanovitz

El acusador acusado

Néstor Humberto Martínez (NHM) es un hombre poderoso. Representante del grupo financiero y constructor más importante del país, defensor de intereses oscuros en ocasiones y hábil gestor político, ocupa la cabeza del ente acusador del sistema de justicia colombiano. El fiscal general de un país debe surgir de la entraña del sistema judicial y no estar contaminado de intereses que demeriten sus investigaciones. La máxima autoridad del sistema solo puede ejercerla dignamente si es visto como funcionario imparcial e independiente de intereses turbios que puedan inclinarlo a defenderlos y le impidan impartir justicia. Por tales razones nunca debió ser postulado ni nombrado.

La Fiscalía surge de un equivocado diseño institucional en el cual su cabeza puede linchar públicamente a muchas personas que considere enemigas o simplemente le sirvan para obtener publicidad y resaltar lo eficientes y probos que son. El fiscal NHM se ha propasado en los casos del testaferrato de las Farc, causando la ruina de los comerciantes Mora Urrea; las acusaciones contra Santrich y Mateo Gutiérrez, estudiante de la Universidad Nacional, se hicieron sin suficientes evidencias que permitieron la liberación del segundo, mas no del primero.

Las excusas que ofreció para justificar el nombramiento de su fiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno fueron nimias, aun cuando se trató de las últimas ramificaciones de los sobornos de Odebrecht-Episol que él estaba encubriendo. En otro país, el fiscal hubiera tenido que renunciar. Aquí, sus apoyos dentro de la coalición de gobierno y en las esferas del poder económico lo mantienen incólume frente a sus abusos.

Todo iba muy bien hasta que se destapó por la Fiscalía brasileña y el Departamento de Justicia norteamericano el pago de sobornos a la constructora Odebrecht en muchos países de América Latina, incluyendo a Colombia. El contrato para la Ruta del Sol fue adjudicado a las firmas Odebrecht (2/3) y Episol (1/3), del grupo Sarmiento Angulo. Los pagos de sobornos para obtener el contrato de la obra debieron mantener la misma estructura de la asociación, pagos que fueron detectados desde 2012 por Jorge Enrique Pizano, el auditor de la obra, quien le reportó a sus superiores las transacciones sospechosas a favor de terceras personas. Al no ser atendidas, Pizano utilizó a su amigo NHM para comunicárselas personalmente a los dueños de Episol. Estos siguieron sin atenderlas, porque sabían de qué se trataban.

Lo más escandaloso de su gestión fue, probablemente, el desvío u obstrucción de la justicia al implicar a Luis Fernando Andrade en el caso del contrato anexo de la Ruta del Sol, cuando NHM estaba implicado en la protección de Sarmiento Angulo. Es especialmente escabrosa la denuncia de Pizano, quien pidió hacerla pública a Noticias Uno si moría, que puso en evidencia que Episol estaba pagando sobornos y que NHM sabía. Pizano se sentía acorralado por el cerco judicial que le sembró su amigo NHM acusándolo de otro viejo delito, y asustado por las amenazas que se cernían sobre su vida.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos está interesado en el caso por las ramificaciones que tiene el lavado de activos en su territorio y la corrupción. Eso ha producido una incertidumbre en los medios financieros que ha podido incidir en que el valor de las acciones del Grupo Aval, representadas en la Bolsa de Nueva York por títulos ADR, cayera 20 % entre el 29 de junio de 2018 y el 16 de noviembre pasado.

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