Por: Cartas de los lectores

El agro, sin mapa de navegación

Escribo estas líneas para llamar la atención de su ilustre medio escrito sobre un hecho realmente insólito en nuestro país: la virtual inexistencia de estadísticas actualizadas de tenencia de tierras, producción, empleo y población en el sector agrario y rural de Colombia.

Si el desarrollo rural es una condición o premisa para que un proyecto de paz sea viable y sostenible, ¿cómo es posible que la política agropecuaria actual tenga que diseñarse y hacerse navegando como un ciego en un mar de incertidumbre? Con sorpresa escuche hace pocos días, en palabras del propio ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, que en Colombia no se hace un censo agropecuario ¡desde hace más de 42 años! El proyecto de realizar un nuevo censo propuesto por el Ministerio tuvo que ser abortado recientemente, ¡por falta de presupuesto!

Ningún país de Latinoamérica tiene un retraso y/o vacío tan monumental en esta materia. Con envidia uno puede consultar en las páginas web de los ministerios de Agricultura del Perú, Chile, Brasil o México todo tipo de indicadores rurales y agropecuarios con máximo seis meses de atraso. En el primero de estos países se realiza incluso una encuesta periódica sobre “intenciones” de siembra, algo similar a la encuesta de opinión empresarial de Fedesarrollo, que permite a las autoridades del ramo percibir el clima de actividad en el sector y tomar acciones preventivas, entre otras ventajas.

Es reconocida a nivel internacional la importancia de tener un sistema de aseguramiento de los riesgos que enfrenta la producción agropecuaria para que el crédito y la asistencia técnica fluyan de manera suficiente y sostenida hacia el sector. ¿Cómo vamos a desarrollar una industria de seguros agropecuarios adecuados, o al menos de seguros climáticos, como la tienen la mayoría de países de vocación agropecuaria, si no hay cifras actualizadas sobre el sector? De acuerdo con el ministro, en países como Argentina más del 40% de la producción agropecuaria está cubierta con seguros climáticos. En Colombia este porcentaje escasamente llega al 2%. Esta es sólo una de las múltiples repercusiones de esta falencia en el mapa de navegación con que cuenta el Ministerio para ejecutar su mandato.

Patricia Correa. Bogotá.

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