El agua primero

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Lo que ocurre con el páramo de Santurbán, en Santander, es una muestra de todos los motivos por los que los colombianos desconfían de los proyectos mineros. Está hace dos años pendiente una delimitación del páramo, para saber cuáles son las áreas protegidas que incluyan a la comunidad, pero el Ministerio de Ambiente sigue en mora de hacerlo. Mientras tanto, la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) no ha dicho que la propuesta de Minesa para realizar un proyecto de extracción sea segura, pero el ministro de Minas y Energía, Diego Mesa, ya dijo que “no habrá ninguna afectación a las fuentes de agua”. Entre contradicciones, presiones e incoherencias, queda la sensación de que lo único que importa es obtener recursos de regalías sin tener en cuenta la importancia de la sostenibilidad ambiental no solo de la zona, sino del país entero.

Colombia está en mora de revaluar sus prioridades. Aunque es entendible traer recursos a las regiones y al Gobierno Nacional, también es cierto que la manera en que se estudia la afectación de los proyectos extractivos ha cambiado en todo el mundo. El principio de precaución cobra mayor vigencia, y debe aplicarse de manera generosa, cuando se trata de posibles afectaciones a recursos esenciales, como el agua de las comunidades. No exageramos cuando decimos que el insumo más importante para el futuro de nuestro país será su biodiversidad y qué tanto pudimos conservar el medioambiente. Entonces, al hacer las evaluaciones de impacto, no basta con los criterios de siempre, ni con ver beneficios económicos vs. posibles problemas ambientales. En cada páramo hay un tesoro que no podemos desperdiciar, menos con la emergencia climática empeorando.

La discusión sobre el Santurbán es técnica. Minesa argumenta que el proyecto no se encuentra en la zona de delimitación del páramo y que, además, se están tomando todas las precauciones para hacer minería sostenible. En oposición, los ambientalistas, miembros de las sociedad civil y la Alcaldía de Bucaramanga, han expresado que esa es una visión inadecuada. El proyecto extractivo estaría amenazando un ecosistema complejo en el área de influencia del páramo. Como dijo en El Tiempo Ricardo Eslava, geólogo y miembro del Comité Santurbán, “el proyecto está en el ecosistema de páramo, que debe abordarse desde la integralidad, con su estrecha y necesaria relación con el subpáramo y el bosque altoandino”.

Por eso es tan importante, entre otras cosas, que el Ministerio de Ambiente haga una nueva delimitación de Santurbán. Ayer, el presidente Iván Duque dijo que espera “que la delimitación se finiquite exitosamente”, pero no ahondó en el tema. El Ministerio de Ambiente explicó que el proceso se encuentra en pausa por la cuarentena y eso no permite hacer el trabajo necesario con las comunidades para cumplir con los requisitos de la delimitación.

Más allá de la necesidad económica en la pandemia, es fundamental que el Gobierno y las distintas autoridades operen con cautela. Si el ecosistema extendido se encuentra en riesgo, no hay fundamentos para permitir que se afecte el páramo de Santurbán.

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