Por: Aura Lucía Mera

El alero protector

ASÍ DEFINIÓ EL PRESIDENTE DE LA CORte Constitucional el fallo de inexequibilidad del referendo reeleccionista que buscaba candidatizar al presidente Álvaro Uribe para un tercer período presidencial.

La Corte, como un “alero protector” de las instituciones constitucionales que hacen de Colombia un Estado de Derecho y no de opinión. Ya columnistas más especializados y periodistas de diferentes medios se encargarán de profundizar sobre este pronunciamiento que marca en dos nuestra historia política reciente y da un giro total a las campañas políticas que buscan la primera magistratura del país.

Lo que siento en lo más profundo de mi ser es que el viernes 26 de febrero se terminaron las encrucijadas del alma, las manipulaciones, los juegos políticos y el desgaste que estaban consumiendo al país, desorientándolo, polarizándolo y confundiéndolo cada vez más. No se trata ahora de señalar, recriminar, llover sobre mojado o poner en ejercicio pleno el espejo retrovisor. Como dicen en Alcohólicos Anónimos, lo importante es dar el primer paso, un buen primer paso, y este paso se ha dado. Ya el camino está libre. La contienda electoral al fin comienza y el pasado es un cheque cancelado.

Lo desafortunado del asunto es que los colombianos perdimos un tiempo precioso, mientras los promotores, financiadores y empujadores de la iniciativa se saltaban todas las reglas del juego para sacar adelante algo que sabían de antemano estaba viciado de forma y de fondo: violaciones de topes, falta de transparencia, vicios de procedimiento y una cadena interminable de irregularidades que al primero que desgastó inútilmente fue al presidente Uribe, quien si no se hubiera empeñado contra viento y marea en perpetuarse en el poder, habría pasado a la historia como un líder de primer orden. Y me refiero, si se hubiera retirado después de cumplir los primeros cuatro años de mandato, como lo mandaba la Constitución, que logró arreglar a su amaño para quedarse otro cuatrienio.

El balance final le va a ser triste y melancólico. Entrega, o va a entregar, ya por mandato constitucional, un país con índices gigantescos y amenazadores de inseguridad urbana, con conflictos en la legislación sobre salud que crecen como bola de nieve, con el recuerdo de un gabinete mediocre y que no cumplió con las expectativas, salvo honrosas excepciones como mineducación, minminas y mincomercio. Dejará un recuerdo agridulce cuando ha podido dejar un sabor de triunfo y dedicación patriótica.

Lo importante es mirar hacia delante, de frente, analizar desapasionadamente las propuestas de los diferentes candidatos y vigilar con lupa la transparencia de las próximas elecciones, me refiero a las del 14 de marzo y a las presidenciales de mayo. Para atrás ni para tomar impulso. Colombia ganó en sus principios democráticos. Todos ganamos. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, y hablando del Altísimo, ya se le quitó también un peso de encima. La Corte le arregló la encrucijada de su pupilo. Buen viento y buena mar a este país que, una vez más, probó que su Constitución está por encima de todo. Que existen principios no negociables y como decía, creo que Bolívar, la Patria está por encima de los partidos. Lo siento mucho por aquellos intocables que creyeron que todo se podía manipular. Ahora la carrera presidencial estará para alquilar balcón.

Sugeriría al presidente Uribe se dedique a trabajar, trabajar y trabajar, y deje de pelear, pelear y pelear. Y, sobre todo, se aparte de la campaña electoral. Su ciclo toca su fin. Amén.

 

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